23.6.08

Season Finale

Lo admito. Me encanta Grey's Anatomy. Será una serie cursi y predecible, no me importa, a mí me encanta. He llorado con sus historias y me he encariñado con cada uno de sus personajes. Los doctores y los pacientes. Y ahora, con el final de temporada, he quedado feliz. Sé que es sólo una serie de televisión, no me importa. Cuando apagué el control remoto, me di cuenta que estaba contenta, muy contenta. Una especie de felicidad flotaba en la estancia de mi casa, luego se extendió por los pasillos y después de varios minutos, llegó hasta acá, al grado que a pesar que me senté aquí para escribir algo no muy agradable, no puedo evitar sentirme contenta, y cómo no estarlo, después de tantos besos (muchos, muchos besos).

18.6.08

New Concept

Todos los días recorro el mismo camino para ir a mi trabajo. Está un poco lejos, así que me permite pensar y aclarar algunas cosas mientras conduzco...a veces no pienso en nada, solamente observo, y otras, ni pienso, ni observo, nada más imagino. Imaginar historias es algo que hago en forma inconsciente, para cuando alcanzo a darme cuenta ya me inventé la historia de algún personaje que encuentro en mi camino. En segundos le doy un motivo para estar parado en ese lugar, para estar viendo hacia donde ve, para esperar o desesperar, le invento un trabajo, un horario, una familia, un pasado, una situación, un futuro, pobre...

Hoy no imaginé la historia de ningún personaje, hoy imaginé la historia de un letrero, el letrero simplemente decía: Abierto.

Sí, ahí estaba, en medio del pasto, un gran letrero con grandes letras rojas: Abierto. Uno de los tantos moteles que se encuentran camino a mi trabajo (solamente que éste es nuevecito, le metieron tanto dinero que creí que nunca lo iban a acabar) ha abierto sus puertas. Me pregunté si en la inaguración, después del brindis y el corte de algún listón, le dieron la llave de una habitación a cada uno de los invitados (o a cada par) o si en la invitación incluyeron un par de preservativos, alguna crema o qué sé yo.

En fin, ahora las imaginarias historias se verán aumentadas por el flujo de automóviles que visiten tan novedoso lugar , New Concept Motel, solamente me pregunto...¿qué diablos tiene que ver el nombre con el giro?

10.6.08

Picnic

Él tomó un avión para visitarla.
Él casi no hablaba español.
Ella lo recibió contenta.
Él quería impresionarla.
Ella no estaba segura si él le gustaba o no.
Platicaron de todo aquel día.
Él le propuso hacer algo distinto al día siguiente.
Ella aceptó.
Montaron en sus bicicletas y pasearon por la ciudad.
Él le preguntó por el jardín más bello de la ciudad.
Ella no supo qué contestar.
Silencio.
Silencio.
Entonces ella recordó.
Esa tarde hicieron un bello picnic en el jardín de una maquiladora.
El jardín más bello de la ciudad.

How it works

This is how it works
You're young until you're not
You love until you don't
You try until you can't
You laugh until you cry
You cry until you laugh
And everyone must breathe
Until their dying breath

No, this is how it works
You peer inside yourself
You take the things you like
And try to love the things you took
And then you take that love you made
And stick it into some
Someone else's heart
Pumping someone else's blood
And walking arm in arm
You hope it don't get harmed
But even if it does
You'll just do it all again

Regina Spektor
On the radio

7.6.08

PB

De todos los rincones, de todas las casas, de todas las posibilidades existentes...de pronto el Pluma pareció ser la única opción, el único lugar en donde me sentiría segura, donde no tendría que decir, donde nadie tendría nada que decir, donde nada pasaría, solamente el tiempo y esa cerveza frente a mí. Nunca pensé en lo bien que iba a sentirme sentada ahí, en esa barra, junto a todos esos desconocidos que cantaban una canción salida de la rockola, sin hablar con nadie, hasta que el nudo pasó, hasta que las ganas de salir corriendo pasaron, hasta que la cheve se terminó y mis únicos quince pesos también, entonces me levanté y salí de ahí, como quien sale de su casa y dentro todo le es familiar.

6.6.08

Las Mafaldas en las Horas de Junio

Pues resulta que una se da cuenta que sí puede, que sí habla de esto y de aquello y de todo lo que hace ruido, pero eso es algo que se aprende... seguro señores, una habla y se rasca lo que le hace cosquillas, una se emociona cuando lee el programa y lee que una (la UNA original) está programada para leer algo de su obra, y una piensa, ojalá encuentre la forma de estar ahí, y resulta que las cosas se acomodan y no solamente las cosas se acomodaron, todo se acomodó y aquello parecía una sesión de Mafaldas, todas ahí, y seguro después del evento se reunieron a hablar de esto y de aquello, de todo lo que se puede hablar con las Mafaldas...porque eso sí, con las Mafaldas se puede hablar de toooodo, y eso, es algo que se valora.

5.6.08

Mentiras

Desde la infancia la consigna siempre fue la misma: prohibido contar mentiras. Hoy me doy cuenta que fue un error, que lo que nos debieron enseñar fue precisamente lo contrario: inventen todo lo que se les ocurra, mientan, y luego traten de vivir de acuerdo a sus mentiras.

Necesito un injerto de cerebro, un poco de mentira le vendría bien a mi vida al momento de escribir, de trabajar, de construir y planear. Necesito una dotación de mentiras de todos colores y sabores, mentiras piadosas y crueles, grandes y chiquitas, un par de mentiras o quizá más. ¿Alguien puede proporcionarme ideas?

Madres del mundo, enseñen a sus hijos a mentir, a exagerar, a construir otros mundos, otras posibilidades, porque éste ya no da para más. Así podrán reconocer cuando un político comienza a hablar de lo irrealizable e inexistente, será fácil identificarlo, pero al mismo tiempo serán capaces de crear historias y personajes, de inventar realidades más amables y, por qué no, quizá un día nos inviten a habitarlas con ellos.

Va un ensayo:
No me gustan las espinacas
Me encantan las cucarachas.
No te quiero.
Ya terminé mis trabajos de la escuela.
Me encantan las mentiras.
Tengo sueño.
Nunca he sido infiel.
No me da ansiedad nada cuando veo una falta de ortografía.
Este fin de semana pondré orden en este espacio.
No te extraño.

21.5.08

Autoficción familiar

A Raúl le dio por contar mentiras y llamarles autobiografía, mi mamá es experta en eso de la autoficción...incluso cuenta tantas veces su versión de los hechos que llega a creer que ésa es la verdad, lo peor es que algunas veces los mismos testigos hemos llegado a dudar de si su versión es la verdadera o somos nosotros los que estamos alucinando.
Ha sido divertido ese proceso de alterar los hechos porque en las reuniones familiares las anécdotas nunca se repiten, siempre hay una nueva adaptación, les agrega personajes o cambia los diálogos, lo cual es muy peligroso porque puede poner en boca de algunos personajes (nosotros) palabras que nunca fueron pronunciadas o bien, cambiar las suyas según sea su ánimo, y salir bien librada de un suceso que en su momento fue terrible, lo que altera completamente los resultados. A veces los culpables de un accidente resultan ser personajes que nunca estuvieron en el lugar de los hechos, o bien, los méritos se los llevan quienes ni de chiste se asomaron por ahí . Cuando cuenta una versión fabulosa, yo le digo que debería escribirla, ella dice que sí, pero no lo hace. Quedo con la esperanza de que en la próxima reunión la cuente todavía mejor.

18.5.08

Flotando

Quién sabe de dónde llega la ayuda...esta gaviota encontró apoyo en medio del mar: el caparazón de una tortuga.

16.5.08

Abrazos amarillos

Nadie se dio cuenta de lo que sucedió esa mañana cuando me senté en la banca de ese parque en el centro de la ciudad.

Nadie notó el nerviosismo con el que recorrí los andadores y caminé entre las bancas, sin atinar en cuál sentarme.

Nadie vió el temblor en mis manos cuando abrí las hojas de ese libro..., ni lo que sucedió después de leer las primeras líneas.

El desconcierto...

Nadie vió cómo me estremecí cuando sentí su abrazo, un abrazo cálido y amarillo, cuando se extendió hacia mí para abrazarme completa y, con un leve susurro, que no escuché pero comprendí, dijo: todo está bien, todo está bien.

Sí, esa mañana, quizá la más desconcertante y clara mañana, ese árbol, grande y bello, me abrazó con todo su ser y, en ese momento, todo estuvo bien.

14.5.08

Hombre Pájaro




¡Biiiirdmaaaan!


¿Quién no lo recuerda?


Todos, absolutamente todos hemos soñado con volar alguna vez. No me refiero a subirse a un avión, sino a extender unas alas o ponernos un motor en la espalda, y sin más ni más, volar. Confieso que yo sí lo he soñado, desde que soy niña muchas veces he querido volar, no para ir de una ciudad a otra (aunque sería excelente) sino simplemente para ver las cosas desde arriba, sólo por subir y desplazarme en el aire, para llegar a lo alto de un cerro o una montaña, para volar sobre una extensa franja de costa, para tener otra perspectiva y poder ver todo lo que sucede en un momento y un espacio, en fin, volar siempre ha sido el sueño de muchos de nosotros...Yves Rossi también lo soñó y ahí anda, volando.



5.5.08

SS

Se escondió bajo las sábanas como si ése fuera el lugar más seguro del mundo. Pensó en dejar de respirar para que nadie notara que estaba ahí, aunque después de un minuto desistió, si su escondite de verdad funcionaba, nadie se enteraría que ahí yacía él, muerto y seguro.

4.5.08

What is a journey?

A journey is not a trip.
It's not a vacation.
It's a process. A discovery.
It's a process of self-discovery.
A journey brings us face to face with ourselves.
A journey show us not only the world,
but how we fit in it.
Does the person create the journey
or does the journey create the person?
The journey is life it self.
Where will life take you?

Lo que importa

Cuando llegó el momento de despedirse, él quiso decir: mi nombre es..., no es necesario, agregó ella, ya sé todo lo que necesito saber sobre ti.
Guardaron cada sensación vivida, extendieron sus alas y reemprendieron el vuelo. Saben del viento, él los acercará hacia el sol cada tarde. Llevan dentro de sí lo que importa.

30.4.08

Pozas de Marea

El domingo, después de mucho tiempo de no ir, regresé a un lugar que fue determinante en mi gusto por estas tierras, me refiero al Himalaya...maravilloso lugar, lo mejor fue encontrar la marea baja, tan baja que las pozas de marea fueron un regalo de casi todo el día.
Puedo pasar horas sentada observando cada movimiento y lo que dentro de ellas sucede, es la vida misma. Parece que no pasa nada, error, es todo lo contrario, cada organismo lucha por obtener alimento, por ocupar un espacio, por sobrevivir. Es un mundo pequeñito donde cada quien cumple una función.
Los moosnis, los queridos moosnis, conocen y saben que la sonrisa con la que regresé se alimentó del sol, el sonido de las olas, las anémonas, los camarones, los cochitos, los erizos, las esponjas y los corales. Esa sonrisa es la mejor, porque dura y dura y dura por mucho tiempo, y se suma a las puestas de sol y encuentros de la semana, por eso quise compartir estas imágenes con quien venga a visitar este blog. Si me ven sonriendo porque sí, no estoy loca, sólo feliz.







28.4.08

Feliz

This is how I look when I'm happy.

21.4.08

Peregrinos

Lo mejor de haber asistido a la presentación de Peregrinos, publicación del Taller de Autobiografía que dirige Pancho González en la escuela de Letras, fue encontrarlos a ellos, a los peregrinos.

Cuando llegó el momento de las preguntas y los comentarios, algunos de los talleristas hablaron de la importancia que esa reunión semanal ha tenido en su vida, el significado de rescatar los recuerdos, el ejercicio mental que aleja los malos pensamientos, la tristeza y el alzheimer, y la paciencia con la que el maestro Pancho dirige las reuniones. Yo podría agregar que el taller de autobiografía se ha convertido en una sesión de terapia para cada uno de sus asistentes, un oasis al que se asiste a escuchar y ser escuchado con atención y respeto, el espacio para reconstruirse sin importar de dónde se viene, entre más recuerdos se cargan más bueno se pone aquello.

En este tiempo en el que el pasado se desprecia y los ojos se tienen puestos en el futuro, un grupo de peregrinos se reune cada semana a compartir ese pasado, su pasado, y mientras escuchan, recuerdan; cuando alguien cuenta alguna travesura, todos reviven las suyas; cuando se recuerda un paseo a algún pueblo, todos viajan por el mismo camino. Se revive la propia vida y se complementa con las anécdotas ajenas.

Ahora que leo el libro, recuerdo todo lo que sucedió dentro del taller cuando se leyó cada historia, los comentarios del autor, de los asistentes, del maestro Francisco, la sesión de enriquecía conforme se compartían los recuerdos.

El taller continúa, los recuerdos están a la espera de ser compartidos. Todos son bienvenidos, si alguno de ustedes conoce a alguien que guste de comunicar sus recuerdos por escrito, ya sabe que hay un grupo de atentos escuchas y lectores, a los que además, les gusta publicarlos. Un libro que también les recomiendo leer, seguro van a despertar más de dos nostalgias perdidas por ahí. Así es esto del pasado, luego no resulta ni tan ajeno, ni tan lejano.

15.4.08

hide & seek


¿Por qué a nadie se le ha ocurrido decir..¡¡ah...ahí estás como pollo!!..cuando alguien no se te despega ni un segundo y te sigue a todos lados?

Quizá nadie se lo ha preguntado. En mi caso fue porque nunca hubo en mi vida un pollo que me siguiera a todos lados, sí tuve pollos, pero no de este nivel de empalague, porque cuando digo a todos lados, me refiero a que camina literalmente entre mis pies, que apenas me muevo y se pone atento, se acerca rápidamente listo para caminar conmigo, corrijo, él camina mientras yo tengo que arrastrar los pies para no pisarlo. ¿Qué cómo llegó aquí? Por error, supongo, Ana Isabel estaba convencida de ganarse un cerdo en la tómbola y justo así sucedió, ella, linda, cuenta que después de pasearse con el cerdo en brazos más de una hora, recordó lo que le dije cuando me preguntó si podía traer un cerdito a casa: “Duermes en el patio junto con él”. Entonces, lo vendió y compró otro boleto, esta vez se sacó un pollito y pensó, pensó bien, que yo le había dicho que no podía traer un cerdo pero nunca dije nada respecto a un pollo. Y henos aquí, el bultito amarillo sobrevivió la primera semana (siempre se mueren), primero un conejo y ahora un pollo, la casa parece la maldita granja de Ol’McDonald.


Sin embargo, hoy descubrí algo muy divertido, como dije, apenas muevo un brazo o una pierna y el pollo viene corriendo y se dispone a caminar metiéndose entre mis pies, mientras yo hago pasos de vals para no hacer puré de pollo. Si camino un poco más aprisa, él apura su paso; si doy un paso hacia atrás, él mete reversa de inmediato; si me detengo, hace lo mismo; pero...cuando salgo corriendo y me escondo detrás de la pared, el pollo comienza a llorar en el idioma pollo lanzando tremendos piídos que cualquiera pensaría que lo están matando, entonces, yo no puedo contener la carcajada, él guarda silencio y escucha, busca el sonido y comienza a correr tras de mí. Hemos hecho esto varias veces hoy en la tarde, hacía mucho tiempo que no me reía tanto.

14.4.08

Wear sunscreen

Yo sé que la gran mayoría odia las recetas y que les digan lo que deben hacer, yo también, pero cuando vi este video no pude evitarlo...me gustó, y...lo traje para acá por si alguien dispone de 7 minutos para verlo. Mientras escribo esto lo escucho, no puedo ver las imágenes, sólo siento cómo se abren algunas puertas. Será algo entretenido ver qué hay detrás de ellas.

2.4.08

Gracias

L: Gracias por escuchar con el corazón abierto, gracias por mirarme con paciencia y reírte cuando repito lo que ya sabes y, sin embargo, escuchas como si fuera la primera vez que lo digo. Gracias por saber que cuando me quejo no es que no ame o valore lo que tengo o lo que vivo, es que a veces quisiera que las cosas fueran distintas, sin embargo, sé que así son y tú lo sabes también, a veces creo que lo sabes mejor que yo y simplemente me lo recuerdas sin decirlo.

29.3.08

Husmear la vida de los otros

Decidí navegar un rato por Internet mientras me disponía a actualizar los archivos del disco-duro-externo-con-todo-dentro-de-él perdido y encontrado (nunca lo mencioné porque estaba segura que no estaba perdido, sólo fuera de lugar, todo era cuestión de esperar, (tampoco lo he dicho, estoy más que feliz por haberlo encontrado)). ¿Qué se puede hacer cuando una pierde la memoria y por más que se esfuerce no recuerda dónde diablos la dejó?

Para no navegar tan a la deriva lo hice en una ruta parecida a la escalera naútica, de un blog ya conocido a otro, y así, navegando, seguí un link a un comentario sobre una película que me llevó al blog de ese hombre guapo amigo de mis amigos. Leí su comentario, los comentarios a su comentario y hasta ahí debió llegar, pero no, algo en la columna derecha llamó mi atención, di un click y ahí voy, al mundo de los otros.

Supongo que si las personas crean vínculos a los sitios que visitan, los blogs de sus amigos y de los amigos de sus amigos, es porque desean que también nosotros los visitemos, entonces no entiendo por qué ahora me siento tan mal por haber seguido un link y luego otro y otro. Para cuando me di cuenta ya había leído su blog, visto su álbum de fotos y el de su novia, y sabía muchas cosas sobre ambos: que son felices, que hace un año no lo eran tanto, que estar juntos les hace bien, que les encanta tomarse fotos (ambos son fotogénicos), que disfrutan pasar tiempo juntos, que algunos de sus amigos son muy extraños, que hay muchos libros y unos niños preciosos en sus vidas, que escriben, les gusta viajar e ir a museos, en fin...pasé cerca de media hora conociéndolos simplemente porque me daba gusto saberlos tan felices, como si fuera una película o una novela a partir de textos y fotos.

Cuando me percaté que sabía más sobre ellos que sobre algunos de mis amigos, me sentí tan mal que me salí de ahí como quien sale de puntitas de un salón para que nadie se dé cuenta que estuvo ahí. Sin embargo, yo estuve ahí, husmeando en sus blogs, sus álbums, sus links y... no sé, no sé si me gustó saber que sé tanto sobre ellos.

27.2.08

Era mi primo

Todos los muertos son primos de alguien. Todos son pareja, padres, hijos, hermanos, novios, sobrinos, amigos, amantes, nietos, alumnos, compañeros de alguien.

Cuando no son nuestros hermanos, amigos, pareja, compañero, etc. solamente son muertos, aunque nos duela la violencia y el pesar de otros, no es lo mismo.

Veo la fotografía, es un cuerpo tirado en medio de una calle, no veo su cara. Hay un hombre agachado revisándolo, por eso no se ve el cuerpo completo en la fotografía, más bien se sabe que frente a él hay alguien sobre el pavimento. También hay alguien que se aproxima para ver mejor, por la postura de su cuerpo puedo ver que no desea involucrarse mucho pues no saca las manos de las bolsas del pantalón. Hay policías y curiosos. Hay un hombre muerto en mitad de la calle.

A los diez años hicimos un club en medio de un terreno baldío, reunimos piedras y las apilamos en círculo. Nos reuníamos a planear excursiones que no hicimos y expediciones para recolectar insectos. Guardábamos equipo entre las piedras, por lo que pudiera ofrecerse, quien llegara podría encontrar botellas de agua, cuadernos, binoculares, cerillos, una manta, etc.

Un día extendimos una soga desde el techo hasta un árbol, buscamos donde asegurarla y pedimos turnos para tirarnos por ella. Él fue el primero. Creo que la cuerda se soltó y él se cayó, pero no pasó nada y lo intentamos de nuevo, solamente que antes de que fuera mi turno alguien enteró a los papás e inmediatamente salieron a terminar nuestro intento de tirolesa casera.

Los mejores chapuzones desde un árbol hasta el río fueron con él, si nos acompañaba a caminar por el campo sabíamos que nada nos pasaría. Con él me atreví a tocar por primera vez una víbora, sucedió después de que la encontró, ya tenía dos días extraviada en su casa. Pasé horas observando tarántulas y lagartijas. Las peceras en su cuarto eran lo máximo: apagaba la luz y se veía solamente la pecera iluminada, se escuchaban las burbujas y nada más.

Tenía años de no verlo, ahora lo veo sobre la calle y ese cuerpo no me dice nada. Era mi primo, el de las mejores aventuras.

24.2.08

Antes de morir

He pasado casi dos semanas dándole vueltas a este asunto y hoy pensé que si no le ponía fin iba a pasar el resto de mi vida planeando qué es lo que quiero hacer antes de morir. Y la verdad es que aunque a veces me da por hacerme bolita y querer mandar todo a la chingada, me encanta estar viva. Me gusta el sol y la risa de las personas que quiero, así que deseo que mi vida esté llena de ambos. Me gustan los abrazos y siempre estoy dispuesta a dar y recibir cualquier tipo de abrazo. Está de sobra decir que el mar es importante, así que no está en mis deseos de antes de morir, está en mis deseos para seguir viviendo. Me gusta dormir abrazada y mi pareja es alguien a quien quiero y disfruto, la vida es mucho más agradable, además hay muchas cosas que prefiero hacer en pareja, sin embargo, me he dado cuenta que no es un deseo que se pide cuando ves una estrella fugaz y listo, y tampoco depende solo de mí, así que no puedo incluir este punto tan importante en mi lista de cosas que deseo hacer antes de morir...porque también está en las de vivir. Hay muchas cosas que deseo hacer, algunas son más importantes que otras, sin embargo quiero que esta vida esté llena de risa, amor, música, abrazos, silencio, tiempo para pensar, amigos, mar, viajes, trabajo retador, viento en la cara, tiempo para ver atardecer, vértigo por vivir algo nuevo, películas y tranquilidad al momento de cerrar los ojos.
Mi lista se extendió, son más de ocho las cosas que deseo hacer antes de morir. No invito a nadie porque no estoy segura de tener lectores, pero si alguno pasa por aquí y se anima a hacer su lista, me encantaría leerlos.

1. Ver a Paulina y Ana Isabel caminando seguras y felices por su vida.
2. Visitar Estambul.
3. Un Jeep chingonométrico, que se meta y salga de donde sea.
4. Una casa con porche y cómodos sillones para platicar durante horas, tiempo para sentarme a leer y ver amanecer/atardecer/anochecer.
5.Vivir un tiempo en Creel, entrenar y bajar a Batopilas en bici...dije bajar, no subir.
6. Publicar un libro de aúnnosequé.
7. Tener una de esas sabrosas charlas, con risas y todo, aunque sea de cierre...
8. Bucear en las Islas Galápagos antes de que los japoneses acaben con los tiburones.
9. Perderle el miedo y acampar sola.
10. Ir a Tikal.
11. Subirme a ese tren que recorre Rusia de un lado a otro, aunque dure un mes ahí arriba.
12. Tener una charla con mis padres, una charla de verdad.

19.2.08

Comparaciones

Mi cerebro puede llamarse "el comparador", siempre compara, siempre. Una vez que un concepto comienza a filtrarse por los oídos y luego a buscar su lugar dentro de los cientos de miles de casillas en donde puede tener lugar, "el comparador" comienza a jugar y establece tantas comparaciones como libertad le dé.
R acaba de salir. R es como un niño-robot, le cuesta establecer relaciones entre los objetos, sobre todo si estas relaciones son fuera de lo común. Jugábamos a crear metáforas y él tardaba tanto en pronunciar una palabra, que lo pensé como el carro de mi vecino que dura como 15 minutos calentando el motor antes de salir por las mañanas.

Pasamos a las comparaciones. Son más sencillas, le dije. Sólo tienes que comparar el objeto, situación, estado de ánimo con cualquier cosa que tenga la cualidad que quieras darle. Era tan alto como un pino. Me dormí como un oso. El mar es como..., La música es como..., Mi hermana es como...Las respuestas fueron variadas, la única constante fue el tiempo que tardó en responder. Verdaderamente le cuesta trabajo.

Pienso. Busco un poema. Abigael. mi perro era pequeño y sencillo como trigo / Sus ojos eran como dos panderos. Ahora tú. Nada. Abro una página de internet y en el buscador pongo: Arjona Lyrics...listo. En unos segundos teníamos frente a nosotros cientos de canciones repletas de comparaciones. Comenzamos a leer: "como decir que Madonna es puritana y conservadora", "como decir que Hitler murió en paz"...encuentro esto: "como Fidel caminando por las calles de Nueva York"...R continuó esforzándose por encontrar más comparaciones. Yo sólo pude pensar en esto: ¿Cómo se sentiría Fidel caminando por las calles de Nueva York, justamente hoy que ha dejado la presidencia de Cuba?

10.2.08

Compartir los textos

Ojalá todos los papelitos que cruzan los salones fueran como éste. Podríamos tener sesiones de "escribe y comparte", habría que doblarlos una y otra vez, hacerlos pasar de mano en mano, leerlos y pasarlos. Contar historias, reales o ficticias, chistes, pensamientos o dibujos. Sin censura.

24.1.08

Sueño

En estos días no sabe muchas cosas. Sabe que tiene ganas de dormir, dormir muchas horas, quizá un día completo o un poco más. Más lejos, más lejos. Bajo un par de cobijas, sin frío. Sabe que, mientras duerma, los pensamientos no se quedan, duermen o desaparecen. Las casas, los colores, las esquinas, el agua, el teléfono, la música, los árboles, la tristeza...la tristeza. Todo desaparecerá mientras ella duerma.

18.1.08

Mientras el contenido de tu taza de té pasa de estar tibio a frío, los músculos de tu espalda se entumen y tú piensas en ella. Recuerdas sus palabras, las que decía sin sentido sólo para hacerte saber que te estaba escuchando, aunque no fuera cierto. Tú sabías que ella pensaba en algo más y amablemente repetía algunas palabras para que tú creyeras que seguía tu monólogo. Para ti era una necesidad contarle los problemas del día, el clima, el tráfico, los pendientes sin resolver, mientras ella pensaba en ti, tus manos, tu olor, la mancha en tu camisa. Cuando terminabas de hablar, ella se percataba del silencio y entonces decía algo más, te miraba a los ojos y sonreía, te daba un beso en la mejilla y se quedaba en silencio por si tenías algo más que decir, y tú le agradecías que no te escuchara, que no se enterara de lo aburrido que eran tus días, de tu trabajo mediocre, de tus días llenos da nada. Hasta que ella llegaba, con su cabello sin peinar y su falda. Entonces, tú eras alguien y ella te escuchaba. Tomas un sorbo y al escupir, te preguntas cuánto tiempo llevas ahí sentado, pensando en ella y en las veces que no te escuchaba.

6.1.08

Camino

Un nuevo ciclo abre una inmensidad de posibilidades: reiniciar, renovar, retomar, borrón y cuenta nueva, caminar a paso más lento o más rápido, continuar, detenerse, revalorar, revisar, abrir o cerrar puertas, limpiar, cerrar círculos, adentrarse a nuevos campos, aprender, reaprender, aprehender, soltar.

Las posibilidades están ahí, sólo hace falta darnos la oportunidad y decidir con qué actitud le entramos.

Sonrío. Me doy cuenta de cuánto tengo y de lo poco que deseo. Soy feliz por la felicidad de quienes amo, me alegro con ellos y me comparto. Espero un año de aprendizajes y experiencias compartidas. Camino, no tengo claro hacia dónde, sólo sé que disfruto el camino y de todo lo que en él encuentro. Caminemos.

19.12.07

Buena obra navideña

Se acerca la Navidad, las personas intercambian regalos y buenos deseos con los amigos, compañeros, vecinos, básicamente, con cualquier persona que se encuentran, por mencionar algunos ejemplos: el señor que cuida los autos en el supermercado nos desea feliz navidad, lo mismo sucede con la dependienta de la papelería, la cajera del supermercado, el despachador de la gasolinera, todos son un cúmulo de buenos deseos. El mundo se abraza a sí mismo durante unos días mientras sus habitantes corren de una tienda a otra, al mismo tiempo que regalan sonrisas y buenos deseos.

Yo, seguramente contagiada por este ambiente de amabilidad, realicé una buena obra, fue algo así como un regalo para mi vecina: barrí la banqueta, no sólo eso, también recogí el montoncito de tierra que ella amablemente deja en la calle para que yo lo vea y me anime a barrer. Ese pequeño montículo es un mensaje. Al principio lo dejaba en la frontera entre su casa y la mía. Ingenuamente pensé que era un olvido, no sé cómo pude pensar eso, si se levanta muy temprano a barrer y regar su jardín, después de un tiempo notó que su estrategia no estaba funcionando y movió el montoncito de tierra a un lugar más obvio, justo a la salida de la cochera, mi cochera. En ese momento dejé de pensar que era un olvido suyo y tuve claro que se trataba de un recordatorio: barre tu banqueta. Me encabroné. Tengo una rebeldía adolescente respecto a ese tipo de sutiles recordatorios o a que me digan qué, cómo y cuándo hacer algo.

No es que nunca lo haga, pero no suelo barrer a las cinco de la mañana y tampoco lo hago a diario, más bien barro cuando tengo tiempo y ganas de hacerlo, y después de que comencé a encontrar los cerritos justo a la salida de mi casa mi espíritu de limpieza comunitaria se apagó y decidí barrer todo, menos eso. Durante un tiempo, el tamaño de esos montoncitos creció aunque yo seguía barriendo el resto de la banqueta y una buena sección de la calle.

Hoy fue un día distinto, salí y la mañana era linda, los buenos días cruzaban de un lado a otro de la calle, buenos deseos llegaron desde distintas casas y yo...yo decidí hacer mi buena obra del día: barrí la calle, con todo y montoncito de tierra.
Tal vez ella experimente una sensación de paz o bienestar y ni siquiera sepa la causa, tal vez sí lo note y esta semana viva más tranquila, o tal vez no le importe y sólo piense que por fin me digné a barrer la calle. Yo sólo deseo su bienestar. Mi vecina me cae muy bien, realmente la aprecio, era sólo ese detalle la única mancha en nuestro espectro, ahora no existe. El mundo es un mejor lugar, la armonía navideña fluye por esta calle y quizá nadie llegue a saber la causa.

12.12.07

Matutina

Lo mejor de pasar una mañana a solas era tener la certeza de que nadie interrumpiría esa soledad. Una vez que escuchaba el portazo tenía cerca de seis horas para ella, podía disponer de ese tiempo como se le diera la gana. Podía decidir no hacer nada y no había ningún problema. Podía, incluso, pasar la mañana sin salir de la cama o caminar desnuda por la casa, observar por la ventana y tomar un café o dos o más sin recibir regaños, comer lo que le diera la gana o no comer, abrir una lata de chile y disfrutarla a cucharadas si así lo deseaba o abrir una caja de galletas y no comer ninguna, podía, incluso, escuchar música, cuánto extrañaba escuchar música. Así, en soledad, nadie criticaba sus gustos, sus apariencia, su peso, su ignorancia, su color de uñas. Casi nunca dedicaba esas horas a curar las heridas, ésas seguirían ahí o volverían a aparecer a pesar de lo que hiciera, entonces, durante esas horas, prefería ignorarlas.

10.12.07

La rata ha muerto.

8.12.07

Tono gris

Aún respira. Con cierto morbo observo su cuerpo tendido sobre la placa. Inhala y exhala lentamente, quizá mi presencia provocó el sobresalto. Podría esperar a que dejara de hacerlo, observar desde lo alto, mientras me detengo en los detalles de su cuerpo, pero no lo hago. Tomo una fotografía. Salgo de la habitación y cierro la puerta. Esperaré a que muera. Regresaré mañana a registrar el suceso.

27.11.07

Ella sonríe

Ella se acerca a la ventana y sin decir una palabra se detiene junto al auto. Sólo sonríe y muestra una especie de caja roja que sostiene entre sus manos. Vengo distraída. Ella no se mueve, no emite un gesto, tampoco se atreve a decir nada. Sostiene el bote rojo (para este momento alcanzo a darme cuenta que es un bote, es rojo y dice Teletón) y sonríe, no deja de hacerlo.
.
No es una sonrisa-sonrisa, es una sonrisa que dice algo como: "así me dijeron que debía sonreír, yo preferería no hacerlo porque, la verdad, esto ya no me gustó nada, pero si no lo hago nadie abrirá su ventana, ni dejará caer unas monedas y yo no podré llegar mañana a la escuela y devolver este estúpido bote, pensé que sería más divertido, que vendría con mis amigas y botearíamos juntas, pero no, nos dejaron a cada quien en un crucero distinto, y a mí me dan miedo los viejos y ya se está haciendo de noche, por eso cuando veo que es un viejo el que viene manejando ni me acerco, me dijo mi mamá, qué vas a andar haciendo en la calle pidiendo monedas y exponiéndote a que cualquier viejo te diga algo o te hagan una grosería, nada más por andar ahí de volada, yo no sé para qué las mandan a ustedes a esto, para eso están los muchachitos de las escuelas oficiales, mejor yo te doy el dinero y no tienes que salir y me acompañas a comprar el regalito para el babyshower de la Chachis, pero no, ahí estoy de terca, le dije que el maestro de ética, lo odio, pasaría a los cruceros que nos asignaron para checar que estuviéramos ahí y entonces me trajo, de mala gana pero me trajo, no quiso prestarme el carro, estoy castigada por llegar tarde, ni le dije nada, a ver si este viernes me lo presta para ir a la juntada de las Smarties, ándele, abra la maldita ventana y éche todas las monedas que traiga, así me darán más horas de servicio social, así no tendré que venir mañana y aprovecho para retocarme las uñas, asco como las traigo, qué no me ve, abra la ventana porque el semáforo va a cambiar y se está haciendo de noche y casi nadie me ha dado nada, abra la ventana, bruja, qué no sabe que estoy pidiendo para el teletón, permítame, mi celular está sonando, ah, sí, espera que estoy enmedio de la calle esperando que una doña abra la ventana, qué, que no trae nada, no le creo, vieja estúpida, acabo de perder un semáforo parada aquí, esperando que abra la maldita ventana y usted sólo puede decir, no traigo, qué le pasa, qué no sabe que es para el teletón y es dinero para los niños que no pueden caminar y así me dan horas de servicio social, ya me quiero ir, me da miedo estar aquí de noche y nunca voy a acabar, me da miedo ir a pedir a los carros donde vienen hombres, maldita estúpida, abre y yo con mi sonrisa de estúpida.
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Y así, se dio la media vuelta, con su bote rojo y su atuendo elegido especialmente para combinar, playera roja tipo polo y una linda bolsa de ositos, también roja y de marca, colgando del hombro, mientras se detenía junto a otro auto, conducido por una señora mayor, su sonrisa ensayada, su nodecir nada, sólo su sonrisa y el bote rojo, claro, con su bolsa que hace juego y su miedo a estar en la calle.

23.11.07

Alberto Ruy Sánchez

¿Por qué subir esta foto que me tomé con un escritor al que aún no he leído? Aquí van algunas razones, no son razones para explicarle a nadie, sino para explicarme a mí el porqué :
1. Porque abrí el blog y por alguna razón me acordé que quería ver la foto.
2. Porque me hubiera gustado haber leído algo publicado por él antes de escucharlo.
3. Porque vi su libro junto a mi cama esperando a ser leído.
4. Porque me encantó, como a todos los que estábamos ahí, como si fuera una serpiente...no hice más que dejarme llevar por su historia, imaginar los lugares, los personajes, las sensaciones.
5. Porque supo, apenas me vio, en dónde había comprado mi blusa.
6. Porque leyó el significado del bordado en mi blusa.
7. Porque fue amable con todos y yo quiero creer que así acostumbra ser, aunque quién sabe, a lo mejor esa noche estaba de buenas.
8. Porque ahorita que me suba al carro para nomanejar, mientras vaya de copiloto, en vez de admirar esta tarde de otoño, comenzaré a leerlo.
9. Porque sí.
10. ¿Ya dije que me encantó?

20.11.07

S. R.

Yo nunca me equivoco...porque nunca tiro a acertar.

Sergio Rascón

12.11.07

Viento en la cara


Lo entendí. Entendí de dónde viene esa necesidad de sentir el viento en la cara, de percibir los aromas y los sonidos de cerca, no puedo solamente verlos detrás del cristal, como si fuera un aparador. Lo supe mientras platicaba con Nora, una alumna que tuvo que emigrar de la parte posterior del camión cuando su estómago le avisó que estaba a punto de expulsar el desayuno, sobre los múltiples remedios que mis padres aplicaban para que no me mareara en la carretera. He desarrollado varias técnicas que descubrí sin darme cuenta, y las compartí con ellos a lo largo del viaje: van desde llevar la vista al frente, observar el paisaje, omitir la comida chatarra, no voltear jamás hacia atrás aunque la plática esté de lo más interesante, moverse junto con el auto, seguir las curvas, sentirlas...


Fueron tantos y tan variados los remedios que aplicaron para evitar que me mareara, que ya se me habían olvidado. Cuando era niña, mi familia acostumbraba salir de paseo fuera de la ciudad casi todos los fines de semana, y en vacaciones, las horas en carretera eran más de lo que cualquier niño pudiera soportar. Mi estómago se encargaba de manifestarse en contra y luego había que hacer paradas de emergencia. Mis papás se han de haber puesto de acuerdo para encontrar alguna solución. Supongo que les funcionó, es más, creo que fue gracias a ellos que ahora tengo esa necesidad, no es solamente un gusto, cada tanto tiempo la detecto, y entonces, debo tomar cualquier medio de transporte y salir de la ciudad: en bicicleta, camión o coche, salir del camino, poner los pies sobre la tierra o el agua, y sentir, ver un espacio abierto y respirarlo, dejarlo entrar por todos los sentidos.


Los remedios iban desde un periódico pegado al estómago que lo único que lograba era que me mantuviera quieta pues era de lo más incómodo y ruidoso (hasta la fecha no he logrado entender el fundamento científico que hizo creer a mi madre que un periódico podía conseguir que mi estómago se quedara tranquilo), también recuerdo que me daban limón y yo me comía hasta la cáscara; una vez mi padre me regaló una piedra, me contó una historia y me dijo que un chamán se la dio cuando le platicó el motivo por el que esperaba afuera del baño en mitad de alguna carretera (nunca se me ocurrió cuestionar la veracidad de la historia) y le dijo que mientras la tuviera en mi mano jamás me marearía (perdí la piedra, seguramente mientras me bajaba a echar las tripas y su contenido); al final, lo único que funcionó fue el aire, así que mi papá me daba permiso de sacar casi la mitad del cuerpo para sentirlo, si el camino lo permitía, podía sentarme en la ventana y sujetarme de la parrilla en el techo de la camioneta. Nadie protestaba por la ventana abierta, creo que me preferían afuera que adentro con la cara verde. De esa manera pude tocar las hojas, escuchar el agua, ver el color de las piedras y los insectos, ver las aves y el cielo. Jamás, jamás volvía a marearme.


Entendí por qué relaciono el viento en la cara con esa sensación de bienestar, entendí que el viento no viene solo, trae consigo el resto de las sensaciones y los aromas. Entendí que sólo saberlo me emociona. Entendí que no soy la única, habemos muchos y compartimos códigos. No he vuelto a marearme desde hace años, el viento hace maravillas, no sólo para evitar el mareo, aleja lo que no se necesita y acerca lo esencial.

3.11.07

Frío

Lo supo cuando colocó una mano sobre su cadera. No es que algo pasara, todo seguía igual. No hubo una discusión previa o un motivo. El problema era precisamente ése: nada pasaba. Su mano no insistió en buscar la cintura ni atraerla hacía sí. Permaneció inmóvil, sólo atinando a sentir una piel que ya nada transmitía. En cambio, lo único que consiguió hacer fue acercarse y besar su frente. No tuvo que pensarlo, simplemente lo supo. Decidió terminar con ella en ese preciso momento, antes que llegara el desamor, antes de escucharla llorar, antes de comenzar a extrañarla. Simplemente salió de su vida, en silencio, la besó en la frente de nuevo, le dio un abrazo y esperó a que ella saliera, antes de apagar la luz.

25.10.07

Sabor a otoño

El pay de manzana es para mí el sabor del otoño. Manzanas que llegaban a mi casa por rejas, regalo de amigos de mis padres que tenían huertas y que, llegada la temporada, amablemente compartían con nosotros. Extraño el olor que impregnaba la casa. Las horas en la cocina preparando la masa, extender, cortar, cubrir los moldes, colocar rodajas de manzana jugosa y fresca, azúcar, canela, cubrir con la creatividad y la risa: tiras, triángulos, ondas, marcar con el tenedor, clara de huevo, azúcar. Sentarse a la mesa con una rebanada de pay recién horneado y un vaso de leche: a eso sabe el otoño.

22.10.07

Parece que no pasa nada. Como la superficie del mar, justo así. Tal vez por eso me fui al cine, para no pensar, porque no entiendo qué es lo que da vueltas y se filtra en esta mirada como de no estoy, en esas hormigas que me recorren y me impiden poner mucha atención, en esta necesidad de cercanía y espacio al mismo tiempo, en estas ganas de apagar las luces y cerrar la puerta con un letrero que diga: cerrado hasta nuevo aviso. La película estuvo buena, se parecía a la vida real aunque uno desearía que la vida fuera así, al parecer las hormigas se quedaron en el cine por unas horas, aunque más tarde me encontraron de nuevo y con ellas la sensación de todo está mal/todo está bien.

13.10.07

En días como éste
sol luz cielo tiempo
desearía extender los segundos
y tirarme contigo a ver televisión, leer una revista o escuchar un sueño.

Veo a un hombre que barre la calle.
Me pregunto en qué piensa mientras espanta el polvo que cubre sus años. ¿Soñará con él mismo? ¿Pensará en lo que solía ser, en la vida que tuvo antes de esta vida llena de escobas, de tiempo, de esperas y recuerdos? ¿pensará en lo que cuenta por las tardes en que se acerca a saludar o a comentar sobre el clima?
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Saluda mientras se esconde detrás de la reja, con un periódico y una taza de café, como un niño al que su madre le ha dicho que no debe salir de casa, como quien espera que lo invites a jugar, como quien construye un personaje que se llama como él, que tiene una vida como la que él tuvo. Da un sorbo al segundo café de la mañana, mientras retuerce unos dedos nerviosos.
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El hombre que barre la calle levanta el polvo y juega al sol. Desea quitarse los zapatos de oficina y sentir sus pies desnudos sobre la tierra que espanta de su vida.
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Recuerda que él es un hombre decente, recuerda que algún día recibirá una llamada, que camisas limpias y zapatos lustrados esperan ese momento. Sus pies esperan y sueñan con la sensación de la tierra fresca a través de esa suela de cuero.
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Qué pensaría el joven que ahora ocupa su oficina y que no hará esa llamada, qué pensarían sus hijos si llegan en este momento y lo encuentran jugando al sol y a la tierra, qué pensaría la mujer de la esquina, qué pensaría el hombre que fue.
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En días como éste
polvo agua luz vida
la vida se extiende y flota sobre esta calle.

8.10.07

Xtáasi Hant Comcáac


Podría escribir sobre los colores en sus ropas, los surcos en sus rostros, las palabras que cantan o el silencio desde el que observan.
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Podría escribir sobre el agua y sus colores, su estallido en mi rostro, su ir y venir y mi necesidad de ella.
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Podría escribir sobre el estero y su colores, la sincronía, la belleza en el contraste, la magia del viento sobre el agua.
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Podría escribir sobre la compañía, la perfecta compañía, cada quien vibrando en un color distinto, juntos crean un arcoiris.
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Podría escribir sobre las sensaciones y la felicidad, pero no lo haré. Sólo dejaré mis huellas en el agua.
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La Isla Tiburón, la sonrisa que abarca mi cuerpo completo lo dice todo, no hace falta decir más.

4.10.07

Escribir para no olvidar :: Recordar para no volver a vivir.

Texto leído durante la presentación de La Hora de los Hornos de Martín Piña.(Unison.2007)



Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.


León Gieco

En mi casa muchas cosas no se hablaban. En mi casa no sabíamos. Parecía que el mundo exterior no era importante, las cosas que sucedían a los demás no eran importantes porque no se hablaban, de alguna manera, el silencio construía una barrera y no veíamos lo que pasaba a nuestro alrededor. Así crecimos, sin darnos cuenta de lo que pasaba fuera de nuestro pequeño mundo. La primera vez que pregunté a mi madre por qué nadie me había contado lo que pasó en 1968, su respuesta fue: porque pasó hace mucho y tú eras muy niña, eran unos rojillos que protestaban por algo...no recuerdo qué...y sí, mataron a algunos, pero eso fue hace mucho. Yo no pregunté más, porque en mi casa, como en muchas otras casas, se compraba el periódico o se encendía el televisor para ver las noticias, al parecer nadie las escuchaba porque no se comentaban y tampoco importaba lo que pasara fuera de nuestro pequeño espacio. En ese momento sentí lástima por nosotros, por nuestra ignorancia y egoísmo, por nuestra barrera de silencio, por desentendernos del mundo.

Hace 10 años que vivo en esta ciudad y durante este tiempo nadie me habló de lo que pasó en 1967 ó en 1973, nadie parece saber qué pasó. De alguna u otra forma, todos escucharon, leyeron, vivieron o conocieron a alguien que participó en los movimientos estudiantiles, pero parece ser que han quedado muy lejos o prefieren no recordar. Así pasa. Las personas olvidan y crean una barrera a su alrededor. Afortunadamente, con el paso del tiempo encontré personas a quienes sí les importaba y sí recordaban. Compartieron su experiencia conmigo y se los agradezco. Les pregunto a mis alumnos si saben algo sobre los movimientos estudiantiles en Sonora y su respuesta es no. Nadie les ha hablado de ellos. Es como si nada hubiera pasado. El problema es que sí pasó y nadie quiere recordarlo; y quienes nacieron después de la década de los 70’s es probable que no lleguen a escuchar hablar de ello.

Este verano, Martín Piña me platicó sobre La hora de los hornos (Unison: 2007), recién le habían entregado los primeros ejemplares y amablemente me regaló uno. Él no lo sabe, pero con esa lectura se abrió de nuevo la puerta a las dudas y las preguntas. Ése es el motivo por el que esta noche estoy aquí, porque deseo que así como en mí surgieron preguntas, La hora de los hornos abra la posibilidad del diálogo en múltiples espacios, que surjan las dudas y se busquen respuestas. Martín Piña escribe La hora de los hornos, porque desea que esta historia quede en la memoria, porque espera que a partir de los recuerdos de Pedro Medina, el personaje principal, los hechos se discutan y resignifiquen, porque espera que la vida de los estudiantes perseguidos y desaparecidos tenga un nuevo significado y no quede, como sus cuerpos, oculta, hundida o enterrada en el olvido. Su intención es rescatar y colocar en la mesa de diálogo un evento que trascendió las fronteras del estado, lo hace desde su perspectiva y desde lo que él sabe hacer: narrar. Presta su voz a los estudiantes, relata sus motivos y circunstancias, los humaniza y les permite volver a vivir entre nosotros.

Pedro Medina representa la síntesis de todo un movimiento. Pedro recuerda y el narrador, en una prosa sencilla transmite sus pensamientos: “Pasados más de treinta años de los sucesos, Pedro Medina caía en cuenta de no haber sido abrumado por la tormenta de la nostalgia, sino hasta aquellos momentos en que lo arrancó repentinamente de la realidad para arrastrarlo por los vericuetos obstruidos de la memoria, al territorio empolvado de los recuerdos, antes de que el tiempo los transformara en basura del olvido.” Desde un presente enunciativo, revive el trayecto que recorrió aquel día en una patrulla de policía mientras era conducido a prisión. Hubo un muerto, era oficial de tránsito; hubo un interrogatorio y torturas para obligar a un sospechoso a declararse culpable. La sociedad espera, exige un culpable. Y Pedro recuerda, las sensaciones que se despiertan a lo largo del trayecto lo llevan a su infancia y adolescencia, revalora los momentos que alguna vez parecieron insignificantes. Reconstruye su historia y la de su familia. Revalora los motivos que le hicieron simpatizar con el movimiento y sus reclamos hacia una autoridad que no deseaba tomar en cuenta la opinión de los estudiantes, un movimiento que, por diversas circunstancias se salió de control y formó parte de la exigencia unificada de los jóvenes alrededor del mundo: ser escuchados. Pedro recapitula los acuerdos, la represión, las persecuciones, los desaparecidos. Debo destacar el magistral empleo del tiempo dentro de la historia, utilizando la analepsis como recurso, la memoria de Pedro Medina viaja en el tiempo, sin seguir una línea cronológica sino los motivos en la mente del personaje, y junto con él nosotros, los lectores, viajamos hacia una época en donde ser idealista no es una característica extraña a la juventud. Así, su memoria nos permite adentrarnos en diversos contextos y momentos históricos, establecer una conexión entre ellos, unificándolos en ese último momento, en el que el personaje se encuentra y desde el que reflexiona: “Ahora todo es pasado –piensa Pedro-. El tiempo, a pesar de no curar todo, por lo menos ayuda a amortiguar la experiencia y la cruda realidad que se impone a uno como destino irremediable...Comprobaba que las circunstancias le hacen a uno moverse, las oportunidades, la mala suerte repentina, el inesperado azar y los más o menos violentos misterios de la vida: el nacer, el morir, las pasiones diarias como la ambición efímera del poder, el amor traicionero y el veneno de la envidia.”

Será la voz del narrador la que nos permita conocer la historia de Pedro y sus compañeros; de las autoridades que intervinieron en los sucesos, de los familiares que enfrentaron las pérdidas. Utilizando una prosa fluida, en algunos momentos poética, el discurso del narrador mantendrá al lector atento a los sucesos; un narrador que cumple la función de alter ego, a través de él, el autor aparece de manera constante: evaluando las acciones de uno y otro bando, deja clara cual es su postura frente a los hechos, matiza la Historia, con la seguridad con que habla quien sabe que su posición es justa. Más adelante, el narrador continúa con la reflexión iniciada por Pedro: “Porque aún a pesar de la acción y de las ilusiones frustradas, no pierde uno nada con continuar soñando y pensar en toda esta inverosímil realidad que nunca tendrá tiempo para hacerse justicia: que algún día vendrán nuevos instantes en el infinito transcurrir de los instantes, de comprensión y tolerancia, de piedad y equidad que nos hagan llegar al final de nuestra era humana como hermanos, compartiendo lo último que quedará de la tierra al final de su existencia sentenciada a muerte, compartiendo, si se quiere, la fugaz creación de las cosas, de la cultura, del amor al hombre, a la golpeada naturaleza.”

Martín Piña cumple así con su propósito, ha abierto la posibilidad al diálogo, presenta ante nosotros La hora de los hornos como el inicio de este debate, pues la intención es precisamente la permanencia en la memoria, en nuestra memoria, la de todos: la de los jóvenes que no han escuchado hablar de un suceso que casi nadie parece recordar, de quienes lo vivieron directa o indirectamente, un tema del que poco se ha dicho y queda aún mucho por decir. Evitemos, pues, el silencio y revaloremos el significado que este movimiento tiene en nuestros días. Permitamos a la memoria ser, retomo unos versos de León Gieco “La memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento”.

30.9.07

El fin de una estrella

Se debía a su público, eso lo tenía claro. Aunque era difícil contener la ansiedad, intentaba mantener la calma y permanecer hasta el final de las fiestas después de cada uno de sus conciertos, si bien, comenzaba a rasgar servilletas, comerse las uñas y, como última opción, a fumar. No disfrutaba fumar. Al contrario, permitía que cientos de adolescentes lo besaran y abrazaran, firmaba cada autógrafo y sonreía cuando alguien le tomaba una fotografía, aunque no tuviera ganas de hacerlo. Hacía todo lo que tenía que hacer, todo lo que se espera de una estrella como él. Seguía cuanto tratamiento de belleza sugerían sus estilistas, se vestía con prendas que él nunca hubiera elegido, aceptó cortarse y teñirse el cabello y hasta procuraba mantenerse al día sobre las noticias internacionales, por si algún entrevistador hacía alguna pregunta. Su agente no tenía de qué quejarse, bueno, casi de nada. Al principio le dio por esconderse bajo la mesa durante las ruedas de prensa, tiraba su pluma y luego se agachaba a recogerla, se introducía bajo el mantel por un par de minutos; un tiempo después cambió su forma de vestir, comenzó a usar chaquetas de cuello alto y bufandas que le cubrieran el rostro; pero el colmo fue cuando no pudo dominarse: a mitad de aquel concierto y frente a la enardecida multitud, por un segundo, sólo un segundo, se permitió hacerlo. El problema es que no fue sólo un segundo, tal vez fueron algunos más; ese fotógrafo lo captó y al día siguiente nos enteramos todos. La fotografía dio la vuelta al mundo en segundos y con ella su imagen se vino abajo. Nadie, nadie puede soportar la imagen de una estrella de rock chupándose el dedo.

21.9.07

Retratando al fotógrafo

Buen viaje al fotógrafo, promotor, caminante y ahora licenciado.
Buen viaje al amigo, el querido amigo.
Buen viaje al viajero, el mundo espera.

18.9.07

Luna de Agua

No lo he leído pero siento como fuera a encontrarme con un alguien a quien he esperado y siento familiar. Sólo conozco su título y parte del proceso. Es parte de la colección Altanoche. Mañana me sentaré a leerlo y sé que lo disfrutaré como lo hago con todos los textos de Letty. Estoy emocionada, muy emocionada. Felicidades a la autora que se resistía a publicarlo. Muchos éxitos para esta Luna de Agua, todas las que hay detrás de ella y las que vienen. Muchas lunas nos aguardan.

12.9.07

Demoliciones, S.A.

Tiene una crisis de personalidad, eso es seguro...no sabe si es hembra, si es macho o si es ambos...aún no lo define. Seguro el origen está en los cambios de nombre que tuvo en su tierna infancia, creo que pasó de ser Orejas a Bop, Bob, Timoteo, Timotea y otros que ahora no recuerdo. Lo que sí sabe es que tiene un apetito voraz, que es mentira eso de los herbívoros y otras falsedades que se dicen en los libros de texto. Mentira, pura mentira. He pensado en poner un criadero y unos meses después un anuncio en el clasificado: Demoliciones. Eso, eso sí lo tiene definido, y a mí me ha quedado aún más claro, es la destrucción total, la plaga que no se menciona en el Antiguo Testamento. En un descuido acabará con esta casa, es más, mientras escribo destruye la puerta del patio, se come la banda del antipolvo, sigue con la casa muñecas de cartón, los zapatos que se quedaron en la estancia, el depósito de agua, la esquina de la pared, el cable, las bocinas, la manguera, un grillo y otras cosas que seguro me he perdido por voltear hacia otro lado.



Si alguno de ustedes quiere vengarse de un enemigo, destruir su vida, su patrimonio, su paz interior sólo tiene que regalarle un lindo conejito a sus hijos, moño incluido, sonreír y darse la media vuelta. El resto será esperar a que la catástrofe se presente.
Esperen pronto anuncio del servicio.
El comienzo: un lindo y tierno conejito que duerme todo el día.

La verdad oculta: una plaga que sólo espera a que te descuides para destruir todo lo que se encuentra a su alrededor, es decir, tu casa o la de quienes tú decidas. Aquí aparece comiendo lechuga, pero inmediatamente después de que terminó con ella continuó con los muebles de la cocina, un sillón, la pintura de la pared...al parecer los conejos se resisten a ser educados, sólo sirven para dos cosas...una de ellas es destruir...


9.9.07

Después de la lluvia

Uno de esos atardeceres que se regalan por aquí...

5.9.07

Undó

Conversación que tuvimos esta mañana, me recuerda la máquina de Juanantrusta, sí, en él pensé mientras platicábamos y luego pensé en si este deseo de cambiar la realidad será un deseo de los niños de cierta edad, de los niños de esta época o de todos los seres humanos de todas las épocas.

- Mamá, sería padre tener la función de “undó” (léase undó no andu, porque así fue en nuestra conversación) activada en nuestra vida.
- ¿Cómo? ¿Qué es la función de undó?
- La de flechita que te regresa.
- ¿Cuál flechita?
- La de word. En la computadora. La que picas cada vez que te equivocas y quieres regresar las cosas como estaban antes.
- Sería fantástico, amor. ¿Qué harías si tuvieras un undo para ti?
- Regresaría el tiempo cuando mi hermana pide el asiento de enfrente antes que yo.
- ¿Sí?
- También le podría dar una patada a los niños que se meten en la fila de la tiendita y no se darían cuenta que yo les pegué, tal vez ni siquiera se acuerden que les pegué, yo sabría que les di un buen patadón y eso nadie me lo quita.
- ¿Y si la que no se acuerda eres tú ? Yo le gritaría a la “gorda poderosa” de las tortillas, le diría que es una maldita bruja amargada y tendría tiempo de salir corriendo antes de que me alcance con su brazo de Popeye.
- Yo le pegaría a Ricardo cuando me empieza a molestar en la escuela.
- Cuánta violencia...¿crees que podamos usar el undo para algo que no sea golpear o gritar?
- Paulina lo podría usar cuando te contesta feo, para que no te enojes.
- Sí, eso sería bueno, poder regresar el tiempo cuando decimos algo que lastima a los demás. Me serviría bastante, suelo decir muchas estupideces.
- Cuando tenga muchas ganas de una paleta puedo ir a la tiendita, abrir una y cuando me la haya comido regreso el tiempo y listo, me voy.
- ¿Y si cuando regreses el tiempo todavía tienes ganas de una paleta?
- Puedo volverlo a hacer otra vez. Muchas veces, hasta que me canse de comer paletas.
- Creo que eso se llama robar, ¿no? ¿Y si tú fueras la dueña de la tiendita? ¿Sabes que sería bueno?
- ¿Qué?
- Que nos apareciera esa leyenda de advertencia antes de hacer algo de lo que nos podemos arrepentir, la que te dice: “There’s no undo feature” ¿Está seguro de hacer/decir/tirar/cerrar/comer, etc. esto? Y entonces podrías pensarla dos veces antes de hacer algo de lo que seguramente te vas a arrepentir.
- Pues sí, eso estaría bien, pero se acaba todo lo divertido, a mí si me gustaría tener un undo.
- ¿Pero si todos tenemos la función undo todos podríamos hacer lo que nos diera la gana y regresar el tiempo.
- ¡Ay, mamá...! ¡Qué aburrida! Siempre piensas cosas para acabar con la diversión.
- ¿Y si uso el undo?

2.9.07

Un fantasma

Ahora encontré un fantasma en mi casa, un fantasma poco común, debo admitirlo, ¿alguna vez alguien ha visto el fantasma de una piedra? Yo lo vi hoy, tirado justo en el centro de esa habitación.

Las piedras pueden tener hábitos extraños, como pasar toda su vida en un mismo lugar, guardar insectos o plantas en su interior, fracturarse de vez en cuando, caer y tomar formas versátiles o cubrirse de musgo, si bien les va. Las piedras son extrañas, pero así me gustan. Las colecciono. Llegué a tener una colección enorme de piedras que levantaba sin querer mientras caminaba, decidía quedarme con ellas cuando algo importante sucedía mientras las sostenía en mi mano o las guardaba en alguna bolsa del pantalón, creía que de esa manera iba a recordar ese momento por siempre, pero no fue así, digo, los momentos los sigo recordando, pero las piedras eran tantas que difícilmente me acordaba dónde o en qué momento cada una había llegado a mí.

Comenzaron ocupando una esquina del buró junto a mi cama hasta que llegó un momento que había más piedras que otras cosas. Les destiné un lugar especial. La colección creció poco a poco pues uno no vive momentos importantes todos los días, y si los vive no siempre está consciente de ello. Un día tuve que irme de ahí y las piedras no pudieron ir conmigo, algunas, las más grandes, las encontré en casa de mis vecinos un día que fui a visitarlos. Pero ahora se trata de una piedra en especial, o del fantasma de ella, que ahora me visitó.

Tomé la piedra antes de salir de casa y la tuve en mi mano todo el camino. Memoricé su forma exacta, la figura que alguien había labrado en ella, sus colores, las capas que la formaban. Sabía exactamente lo que debía hacer, pero no lo hice, cuando menos en el viaje de ida. Al regreso la piedra seguía conmigo y entonces le hablé, le conté la historia de cómo había llegado a ser tan importante y por qué ahora debía guardarla en un lugar del que nada ni nadie podría hacerla regresar. Al parecer lo entendió y estuvo de acuerdo en guardar esa historia hasta el fin de los tiempos. Esperé a llegar al lugar indicado, entonces la solté y ella fue a dar al fondo del mar.
Es por eso que me asombró encontrarla ahí, tan tranquila, en el centro de esa habitación, como si quisiera decir, he regresado para traerte la historia de nuevo y puedas rescribirla. Las piedras son extrañas, no hay duda, no hice más preguntas y la levanté, seguramente hoy era un día importante y yo todavía no lo sabía.

29.8.07

La lógica y la salud dental

Caminando por los pasillos de un centro comercial dedicado a las mejoras del hogar. Los personajes somos Ana Isabel y yo.

- No, no lo arregles.
- ¿Por qué?
- ¿Sabes?...es que...en realidad es bueno...
- ¿Qué?
- El baño.
- ¿Por qué lo dices?
- Mira, es que lo bueno es la luz.
- ¿Qué tiene la luz?
- La que me recuerda.
- La que te recuerda..¿qué?
- Que me tengo que lavar los dientes, claro.
- ¡Ah!...No, no entiendo.
- Mira, cada vez que paso por el baño pasa lo mismo...
- ¿Sí? ¿Qué pasa?
- Es la luz, la que se prende sola.
- ¿Sí?
- Es que no sirve el botoncito.
- ¿El apagador?
- Sí.
- Por eso estamos aquí, para comprar un apagador nuevo.
- Pero yo digo que es bueno, por eso, porque cuando yo paso por el baño
veo que la luz está prendida, porque siempre se prende sola, y cuando voy
a apagarla veo los cepillos de dientes y me acuerdo que no me los he
lavado, entonces entro sólo para apagar la luz y salgo con los dientes
limpios. Por eso digo.
- Tienes razón.
- ¿Qué?
- Que es bueno.
- Sí.
- Mejor no arreglamos el apagador, no queremos que dejes de lavarte los
dientes.
- Ves...eso es lo que decía, que es bueno.

23.8.07

Levanten la mano

Los niños que hayan perdido a su papá: levanten la mano.
Gracias, bájenla.
Los niños que hayan perdido a su mamá: levanten la mano.
Gracias, bájenla.
Los niños que hayan perdido a un hermano o a una hermana; a sus abuelos, o a uno de ellos, o a un tío querido o a una tía que los crió: levanten la mano. Gracias, bájenla.
Los niños que no levantaron la mano: tienen la tarde libre, salgan de la escuela y corran a sus casas a abrazar y abrazar, hasta cansarse.

Luis Pescetti

20.8.07

k psría?

¿Qué pasaría si se instalara un software que congelara el messenger durante 30 segundos cada vez que escribimos con faltas de ortografía?
¿Evitaría el cambio que está sufriendo el idioma?
¿Provocaría una conciencia sobre la importancia de cuidar la forma al expresarnos por escrito?
¿Perdemos demasiado tiempo escribiendo correctamente?
¿Atentaría contra la libertad de expresión?

Estas preguntas, y espero que muchas más, las discutirán los muchachos en clase, por lo pronto a mí me gustaría saber qué piensan ustedes.

14.8.07

Tarde de parque

Uno de ellos (el mayor) era rubio, delgado y frágil (lo supe porque cuidaba demasiado su peinado y que no se cayera el curita que cubría un rasponcito en su rodilla, lo acomodaba constantemente), además era un chismoso de primera (mamá, míralo se está columpiando muy alto; mamá, está contando mentiras; mamá, se subió otra vez al pasamanos) y no se le daba la coordinación motriz (no lograba subirse al subibaja sin ayuda y el pasamanos era algo fuera de sus posibilidades). Tenía como 6 ó 7 años y cargaba con un rencor de hermano mayor, el que se siente desplazado, sobre todo si el pequeño es más gracioso o da más lata.

El otro, 4 ó 5 años, era un pequeño ajeno a las preocupaciones de su madre y hermano, platicaba con una niña en los columpios, cabello oscuro, cuerpo ágil y brazos fuertes, lucía unos lentes oscuros que le daban personalidad (cuando menos él lo creía), se levantaba limpiándose el polvo como si nada, no le importaba caerse ni las ampollas que el pasamanos pudiera causarle (al grito de ella pidiéndole que se bajara pues se tallaría las manos, solamente gritó: no importa, se curan).

Sentados sobre el pasamanos, cada uno en un extremo. El mayor le dice: ¿jugamos a tirarnos? te asomas y te tiras, a lo mejor vuelas. El pequeño lo piensa un segundo y contesta: no, me pego en la cabeza. El mayor le dice: crúzalo por arriba. El pequeño lo piensa un segundo, no puede resistir el reto y lo intenta, se detiene a la mitad y no sabe qué hacer, intenta regresar. El mayor, que lo esperaba en la orilla opuesta, baja de inmediato y sube por el lado de su hermano. Comienza a tirar de sus pies, lo empuja, lo jalonea. Quiere tirarlo. El pequeño se sujeta fuerte, muy fuerte, y alcanza a soltar su pierna, la mueve para que su hermano no pueda jalarlo de nuevo, casi lo tira. El mayor por poco pierde el equilibrio, se detiene con las dos manos, deja en paz la pierna de su hermano y baja sin decir una palabra. Retrocede dos pasos y mira a su hermano pequeño, (casi me atrevo a decir que había odio), entonces se va a los columpios. El pequeño baja del pasamanos, se acerca y le dice a su mamá: mamá, mi hermano quería tirarme para que me muriera. La mamá responde: ¿cómo se te ocurren esas cosas?, vete a jugar y no te ensucies.

8.8.07

Algunos libros nos mueven por dentro, otros son una invitación a soñar. Hay libros que nos mueven todavía más y nos invitan a preparar una maleta para ir a conocer los sueños en vivo y a todo color. Tengo entre mis manos un libro, un libro que es una invitación, imágenes de alfombras y lámparas de aceite, especies y danzas, espadas y pipas, sabores y colores que imagino, lugares en los que me veo, en los que me he visto. Siempre he querido recorrer esta ciudad, perderme en sus calles y mercados, detenerme frente a sus aguas y escuchar sus historias. Alguien me escuchó decirlo y me hizo un regalo, un regalo que es una invitación: Eyewitness Traveler – Istanbul. Gracias.















5.8.07

HERas

Eras horas de tarde
eras el sentido de las horas
eras duda dentro del sueño
eras soledad de nautilius
eras pluma sobre la espalda de las palabras
eras carta sin destinatario
eras vino de la mejor cosecha
eras cuerpo lanzado al vacío
eras oculta en ese vacío
eras escama arrancada sin piedad
eras corazón latetente arrancado en la batalla
eras camino hacia el océano
eras la ruta del deseo
eras el deshielo de mi piel
eras aire flotando en este espacio
eras el cuento de mi infancia
eras balanza sin fiel
eras barro primigenio
eras la pregunta eterna
eras máscara del tiempo
eras los surcos en mi rostro
eras alas de la noche
eras espora del vacío
eras la cuadratura del círculo
eras línea del horizonte
eras la libertad a medias
eras el próximo minuto
eras flotante y lejana
eras el destino inevitable.

4.8.07

Arte y Publicidad

Un comercial que vale ser visto

31.7.07

wormucking

La lluvia no se detiene, al contrario, renueva su caída sobre esta sedienta ciudad y sus habitantes se esconden, pues temen al agua. Llueve sobre techos y calles, en los jardines y los parques. En mi calle no hay gusanos, tampoco en mi jardín, y seguramente no saldría a aplastar ninguno cuando la lluvia decidiera parar. Saldría a caminar por la calle, pegada a la orilla, caminaría por el agua, chapaleando y escuchando. El agua se detiene y no hay gusanos.

El agua cae sobre esta ciudad y derriba árboles que caen sobre autos, como lluvia, los árboles caen y descansan sobre una calle y yo me acerco porque quiero ver cómo es que se ve un árbol tendido bajo la lluvia, el árbol dice: estoy cansado de estar de pie, quiero dormir un poco, y se recuesta; y en su sueño no se da cuenta que cae sobre un auto y el sueño se convierte en una pesadilla, la pesadilla de alguien que no soy yo, tampoco es éste el sueño del árbol. Él descansa y yo acudo a velar su sueño. Él descansa y sueña que se ha convertido en lluvia, yo le acompaño, mientra lo veo dormir. El árbol se ha tendido, duerme sobre el pavimento, ahora esta calle ha quedado desnuda de él y su sombra, como yo, que camino bajo el agua, después de soñar que me convertía en una sábana tendida al sol tras una noche de lluvia.

26.7.07

Lluvia

Extiendo los brazos para sentir las primeras gotas de lluvia, los abro completamente y el agua toca mis brazos desnudos. No hay más agua que ésta, no hay otro momento que éste. Lentamente me despojo de cada prenda y dejo el agua recorrer mi cuerpo, es líquida la piel. Me disuelvo, me convierto en agua, lluevo sobre ti.

21.7.07

S.R.

No sólo estoy, estoy listo y dispuesto a estar.

Sergio Rascón

18.7.07

Un vestido

Acompáñame, sólo nos tomará un momento, le dijo. Ella bajó del auto y lo siguió. Mientras él buscaba una llave escondida entre las macetas del porche, ella detuvo su mirada en los árboles junto a la entrada de la casa, parecían viejos, la mecedora junto a la puerta llamó su atención, su abuela tenía una similar. Tal vez las historias que él le contaba eran tan sentidas que de alguna manera le llevaron a imaginar el lugar exactamente como era, le resultaba familiar. Recordaba haberlo visto en una fotografía, en ese mismo lugar, años atrás, un niño vestido de vaquero, los árboles eran apenas unas ramas, apenas comenzaba a caminar y sostenía una pistola amenazando al fotógrafo. Después de mucho buscar él encontró la llave, la puerta se resistió un poco al principio, será mejor que te espere aquí, dijo ella, él la tomó de la mano y se acercó a oler su cabello, por favor, ven conmigo, dijo mientras apretaba su mano, entraron. Tras acostumbrarse a la oscuridad se sentaron en un sofá, así, a oscuras, él le contó anécdotas familiares, entre pausas, pues su voz se quebró más de una vez, ese silencio era reconfortante, estar cerca de ella le hacía bien. Le contó sobre la vez que su padre se extravió en la ciudad, cuando sus hermanos lo convencieron de que sí se podía volar con una sábana atada al cuello, cuando robaron un almanaque en el taller de la esquina y su madre los descubrió viendo aquellas mujeres desnudas, las primeras en su vida, y por estar regañándolos olvidó apagar la estufa, provocando un incendio en la cocina, por eso nos decían los quemados, le dijo, el aroma se impregnó en las paredes, los muebles y nuestra ropa por meses, ambos se rieron. En la penumbra ella alcanzó a ver algunas fotografías en las paredes, sobre una pequeña mesa, fotografías de bodas, viajes, graduaciones, quiso ver sus caras, conocerlos, se levantó a verlas, ¿puedo?, le dijo, y acercó su encendedor para apreciar los rostros, ya no soy ése, contestó él, ya no sé quién soy, simplemente no puedo, ahora no puedo. No dijo nada más, ella lo abrazó e intentó besarlo, vámonos de aquí, toda tu familia nos ve desde esas fotografías. Quiero mostrarte algo, dijo él, ven conmigo. Avanzaron por un pasillo mientras le explicaba de quién era cada cuarto, más que contarle a ella era como si hablara consigo mismo, como si intentara retener el orden que alguna vez habitó esa casa, era, más bien, como si al pronunciar los nombres de sus hermanos pudiera verlos salir de sus habitaciones, antes de que se fueran a trabajar al otro lado, antes de que la vida los fragmentara, antes de las enfermedades y la muerte de su padre, antes de que él sintiera esa angustia, antes, antes de la muerte, antes de lo que ahora sucedía, cuando todo estaba bien y la vida no le había arrebatado ningún sueño. Abrió una puerta al final del pasillo y salieron a un patio y el sol les lastimó los ojos, subieron unas escaleras de madera y entraron a un lugar lleno de máquinas, hilos de varios colores, oscuros casi todos, aroma a polvo y aceite. Quería que conocieras este lugar, le dijo, éste es el lugar en donde me sentía seguro, me escondía detrás de las cajas y veía a todos trabajar, escuchar el sonido de las máquinas tejedoras me arrullaba, algunas veces me despertaron ya de noche, dormido sobre los carretes de lana, yo me sentía seguro en este lugar. Entonces todo estaba bien. Se abrazaron e hicieron el amor. Por una tarde, el mundo, su vida, aparentaba tener un orden. Cuando bajaron parecían haber olvidado el motivo que los llevó a la casa, la misma casa, la oscuridad. Entraron a la habitación, él corrió la cortina para dejar pasar la luz, miró cada objeto como si en esa mirada se revelaran las historias, los secretos, que su madre guardaba. ¿Qué color le gustaba a tu mamá?, preguntó ella. Él no contestó, en cambio, se dirigió al armario y abrió la puerta, en silencio revisó entre la ropa. Este vestido estará bien, era un vestido de diario, no lo usaba en ocasiones especiales, pero alguna vez me dijo que tenía magia, siempre que se lo ponía algo bueno sucedía, algo en ese vestido le hacía feliz. Se sentó en la cama, sosteniendo el vestido mientras ella buscaba alguna maleta en donde llevar las cosas. No sé si mi madre será feliz ahora, no lo sé. No sé qué va a suceder ahora. Quizá este vestido ayude un poco, dijo ella. Quizá, contestó él, quizá yo quiero creer que así será. Vamos, buscaré unos aretes y unos zapatos, en la funeraria nos esperan.

10.7.07

El Juego

Me invita Nacho http://humphreybloggart.blogspot.com/ a unirme a este juego que suena a una mezcla de “verdad o reto” y “pásala, pásala...pásala, pásala”

REGLAS:
1. Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tiene que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
3. Tiene que seleccionar a 8 personas más para invitarlos a jugar y anotar sus blogs/nombres.
4. Hay que dejar un comentario en sus blogs para avisarles que han sido invitados a participar, refiriendo al post de tu blog: "El Juego".

Aquí van ocho cosas sobre mí, aunque puedo contarles algunas más, igualmente intrascendentes.

1. El mar es todo. Sentarme en una playa y ver el mar, es genial, pero hay algo todavía mejor: bucear. No hay nada mejor, bueno, casi nada.

2. Hace siete años que inicié la carrera de Letras, al paso que voy me faltan dos años más, terminaré siendo parte del inventario de la escuela, a menos que consiga un buen trabajo vespertino que me permita ir a clases por la mañana.

3. Me gusta caminar, cualquier espacio sin calles ni banquetas es la primera opción: campo, playa, cerros, desierto; si la caminata es en la ciudad, prefiero que sea de noche.

4. Odio las cucarachas. Simplemente es algo fuera de mi control. Quien me ha visto saltar cuando diviso una cucaracha, por su caminar nervioso o un destello de sus alas, puede comprobar que digo la verdad. Cuando vuelan, no respondo.

5. No sé contar chistes, pero disfruto enormemente que me hagan reír.

6. A veces me da por comer barro, no cualquier barro, tiene que ser un barro dulce, suave, que tenga sabor a lugar bajo las sombras, a río, a lluvia.

7. Me da miedo ir al dentista, podrían torturarme con una grabación del sonido que se escucha detrás de la puerta mientras le perforan las muelas a alguien más y yo sólo puedo pensar que soy la siguiente víctima.

8. Me gusta que me cuenten cuentos, historias, será por eso que voy a todas las funciones de cuenta cuentos y al cine por la noche, para que alguien me cuente un cuento antes de dormir.

Ahora la invitación es para:

1. Marielos http://dejeusted.blogspot.com/
2. Franco http://harveyoswald.blogspot.com/
3. Omar http://laroturaconstantedelascosas.blogspot.com/
4. Manuel http://www.dondevaparartodanariz.blogspot.com/
5. Letty http://pleiade.lunasexta.org/
6. Martín http://www.elmismisimo.blogspot.com/
7. Raúl http://quieneselsanto.blogspot.com/
8. Irahí http://www.julianas-muffin.blogspot.com/

Espero que no los hayan invitado ya, otros blogs que suelo visitar ya están jugando.

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