29.6.10

Nos vamos

Haremos maletas y nos vamos a trabajar en lo que más me gusta. Ellas me acompañan y quizá aprovechen para tomar el sol y pasear por ahí. Siempre les escribo para contarles lo que veo y cuánto me gustaría que pudiéramos caminar por la orilla del mar o ver ese atardecer juntas. Cruzaremos el mar, la península, el mar, nos adentraremos en el corazón de la Tierra para ver los acantilados y respirar el viento de los rarámuris. Vamos a encontrarnos con nosotras, con los demás. Vamos a dar y recibir abrazos, a desear buena suerte a la familia que se aventura a la tierra de los tulipanes y el queso. Sabemos que les irá bien, sólo queremos darles ese abrazo con nuestros buenos deseos. Sí, nos vamos. El dilema ahora es: cómo llevar sólo 15 kg de equipaje cuando nos espera tanto.

22.6.10

Escuchar lalala lalala

El silencio particular de mi casa, el pájaro carpintero, el móvil que baila y canta, el susurro del viento entre las ramas que no alcanzo a ver, el agua que sale por la regadera, el gruñido de Ani al despertar. Estos sonidos cotidianos, me recuerdan que estoy aqui. Lo sé, no es nada nuevo, es sólo que hoy esta simple acción cobra un sentido nuevo. Percibo el mundo a través de los sentidos, me permiten apreciar lo que en él existe. Hoy escucho lo familar y eso me hace feliz, creo que volveré a oír como lo hacía antes. Después de un día de tres estupendos buceos, regresé a casa con un poco de dolor en la garganta para variar no le hice mucho caso y al día siguiente creí que mi oído iba a reventar. Como tenía que emprender una gira por el estado y sus alrededores cercanos y lejanos, solo atiné a pasar por una farmacia antes de salir y comprar pastillas desinflamantes.  Creí que en uno o dos días el dolor sería un recuerdo. Error. El dolor, como suele suceder con todos los dolores, era sólo un aviso de que algo estaba por ponerse peor, y así fue, y como decidí no tomarlo muy en cuenta y no escuchar su sabia advertencia, ese dolor se convirtió en algo que inflamó, punzó, tapó, se llevó el sonido lejos, muy lejos y en su lugar dejó un zumbido que me acompaña desde hace más de una semana.  Pero hoy, hoy, queridos amigos, parece que el sonido vuelve de donde andaba y yo podre dejar de leer los labios y de repetir frases como éstas: me puedes repetir, por favor, ¿qué?, ¿sí?, habla un poco más fuerte, no escucho bien.

tralala lalala lalala

21.6.10

Crack

Ayer fui testigo del el momento preciso en que un tipo perdía a su esposa en una tienda de ropa. No, no se entienda mal, no me refiero a que no la encontraba sino a que no la volverá a encontrar. Se veía que ya habían recorrido varios pasillos, o varias tiendas, y no aparecía lo que estaban buscando. Así que él se adelantó un poco y cuando llegó a la sección de tallas extras, escuché que gritó: Acá está la ropa para gordas, busca aquí. Ella no dijo nada, pero por la forma en que lo miró supe que esa relación pasaba a mejor vida. Casi pude escuchar Mondúber como música de fondo.

17.6.10

SCJN: ¡Qué vergüenza!

Los Ministros de la SCJN consideran que no están facultados para deslindar responsabilidades en el caso del incendio en la Guardería ABC, aunque admiten que hubo claras violaciones a las garantías individuales de los 49 niños fallecidos y los más de 70 pequeños que quedaron con lesiones graves que marcarán su vida.

Yo siento vergüenza por los once individuos que tienen como responsabilidad ministrar la justicia en este país y en quienes los padres, y el país completo, confió.

El Presidente Calderón hace una campaña justificando las acciones que emprenden contra el crimen organizado y yo le digo que siento vergüenza por su hipocresía, servilismo y pocos huevos.

A partir de ayer, este país no es el mismo. Las autoridades han perdido la credibilidad de un país entero y no habrá quien nos haga creer en su discurso vacío. Lo único que les queda es renunciar porque no hay forma de justificar su permanecia en la SCJN.

14.6.10

Justicia en México

Hoy inicia la discusión en la SCJN sobre el caso de la Gurdería ABC. Es un día importante. Esta discusión podría demostrar que en este país la ley tiene un valor, y que si se violan las garantías individuales, se hará justicia.

Imagino qué sería de nuestra vida si una de mis hijas hubiera estado ahí y sólo puedo admirar la fortaleza de los padres, la solidaridad de los integrantes del M5J, el deseo de justicia que va más allá de la aceptación de la pérdida.

Los padres de los niños afectados en el incendio seguramente se encuentran ahí, escuchando a los ministros deliberar sobre el expediente que se ha constituído a base de pruebas y análisis.

Quiero decir No están solos y que éste mensaje vuele hasta donde cada uno de ellos esté y les haga saber cuánto nos importan.

9.6.10

Literatura portátil

I

La tarde frente al mar, hablar de la vida. Encontrar palabras para hablar de lo cotidiano mientras el sol desaparece y la marea sube. El tiempo no se detiene y en la playa aparece la imagen de ese libro, un hombre que intenta plasmar el principio del mar. Un gran encuentro.

II

Desde la pared, esas imágenes contaban historias salidas del imaginario literario de los espectadores; los personajes intercambian opiniones desde su lugar en la pared. Bartleby dice que preferiría no responder a esa pregunta de Cortázar; Pessoa  busca el rostro de la mujer que da la espalda; tímidamente, Kafka observa desde la orilla y cuenta alguna anécdota de la casa Gregorio.

III

Kafka está ahí, tan tímido, tan a la expectativa que pensé: lo quiero. Vamos, le dije, y él respondió que eso era imposible. Creí leer una nota que decía vendido, así que fueron unas sábanas revueltas las que imaginé en mi pared. Esa cama contaba una historia, otra historia, y yo quería escucharla ¿quién estuvo ahí? ¿dónde está ahora? ¿qué recuerdos guardan las sábanas? Quiero escuchar la historia de esa cama con sábanas revueltas.

IV

Imaginé la historia de un balón a sus pies y lo traje a casa. Ahora, Kafka observa y espera el momento para contarla. Kafka junto a Kafka, excelente combinación. Las sábanas tendrán que esperar. Imagino que llego a los pies de esa cama y me recuesto sobre las sábanas, aún tibias; desde la pared, Kafka observa y el joven llamado Cuervo comienza a hablar. Yo escucho.


Venecia López, Kafka en la orilla, 2010.

29.5.10

El miedo

Ahora que existen dos días de distancia y que veo todo como en una película, quiero creer que mi escudo protector, el que siempre presumo y en el que confío cuando voy de viaje, sí funciona. Pienso en todo lo que pudo haber pasado y no sucedió y el balance con lo que sí sucedió es positivo. Gracias a quien me hizo correr en vez de quedarme paralizada al verlos venir. Gracias a quien quiera que haya hecho que ese hombre se asustara al ver mi cara de terror. Gracias a su mamá, si fue ella quien le dijo que a las mujeres no se les hace daño. Gracias a quien sintiera prisa por abandonar el lugar en vez de insistir y buscar algo de más valor como botín.

Tengo esa imagen guardada como si fuera un sueño o una escena de alguna película mala. Ellos corriendo, acercándose, tratando de no ser vistos. Ellos, brincando la malla que divide la carretera, cargando unas armas tan grandes que les impiden hacerlo con prisa. Ellos, la cara cubierta con algún trapo que alguna vez fue blanco. Ellos gritando: no corran, y mis pies que comienzan a hacerlo. Ellos gritando, apuntando, una mirada se asoma desde el agujero que cubre el rostro y se detiene un segundo. Mis sentidos no atienden más que a sus gritos, sólo espero no escuchar una detonación. Tengo miedo. Recuerdo que uno de ellos me gritaba y aunque quería mis cosas, no tomó nada. Buscó algo de valor en el asiento trasero, sólo encontró libros. Sacó el bolso donde llevo el costalito de salvia que me regaló Ramona y, luego de revolverlo, lo regresó a su lugar. Le di un celular, le ofrecí cigarros y se fue, corrió hacia la oscuridad junto a los otros dos que habían golpeado y despojado a mi jefe de todo lo que llevaba encima.

Dejaron el silencio y el miedo. No fue fácil hablar. Sólo preguntar, ¿estás bien? Huir de ahí. Tuvo que pasar un día, viviendo como si nada hubiera pasado, para que asomara la primera lágrima. Era la rabia por sentir miedo a la noche, al camino, al espacio abierto. Lo que más amo en un viaje.

26.5.10

¿Cumplido?

Sentada en una hermosa banca en el centro histórico de una ciudad lejana, una mujer lee.

- Muñeca, buenas tardes.
- Buenas tardes.
- Todavía luce usted muy bien.
- ¿?

22.5.10

Dos sueños

Soñé que salimos a caminar una tarde y llegamos a un terreno, ella decía: aquí voy a construir mi casa, y me explicó cómo planeaba organizar su nuevo espacio. Perfectamente pude imaginar ese pequeño terreno habitado por ella y sus libros, su música y sus fotografías, su gata y su perra, sus colores y sueños. Era un espacio íntimo y muy personal. En una esquina el trazo hacía un corte y cuando pregunté si ahí pensaba construir una bodega para el material de escenografía, contestó que ése era el lugar destinado para el árbol que plantaría la próxima semana, un árbol que dará flores y podré ver desde adentro, dijo. Me mostró el dibujo que había realizado en una hoja de cuaderno. También me mostró el plano con medidas y dijo que ella misma supervisaría la construcción. Es una linda casa, dije, y aunque fue en un sueño, me dio gusto compartir ese momento con ella.

También soñé que recibía un correo electrónico con un mensaje que enviaba señales desde el espacio exterior y decía algo como "estoy bien". Aunque el mensaje no especificaba el remitente, yo podía saber quién lo enviaba. Ése sueño, no lo entendí.

7.5.10


Tiene unos tres años. Lleva una playera de Ben 10, es roja y le gusta. Asistió al Juicio Ciudadano con su mamá. Se sienta junto a ella y la observa, luego se pone de pie y observa a las personas sentadas cerca de ellos. Busca el brazo de su mamá de vez en cuando, casi la toca, gira su dedo y se posa por unos segundos sobre él, como sin darse cuenta, después continúa jugando.

Tal vez, su mamá no le preguntó si quería venir, pero él la acompaña. No sabe qué es un juicio, no sabe qué es lo que hacen ahí, pero en estas tres horas no ha protestado ni una sola vez. Él observa, juega, baila y se saca los mocos. Saca el dedo de su nariz, observa y estira el moco lo más posible, parece decepcionado cuando se rompe fácilmente, lo prueba y después limpia su dedo en la silla o en la blusa de su mamá.

Su papá lo lleva a caminar y regresan con un camión de juguete envuelto en celofan. Él pregunta: ¿cómo se llama eso? y luego intenta repetir hee lop toro helioptero heliototero. Lo repite muchas veces en voz baja heliototero heliototero heliototero y hace suya la palabra mientras toca, un apenas, un casi, con su dedo las aspas del helicóptero que viaja sobre la plataforma del camión de plástico. Su dedo lo conecta con las sensaciones, sus ojos observan alrededor y él sueña que vuela. Levanta el helicóptero y todos volamos con él.

No ha dicho ni una sola vez me quiero ir. Juega y espera. Juega y su juego es el mundo entero. Todos soñamos que volamos, soñamos que subimos a ese helicóptero y nos lleva lejos. Soñamos que nunca hubo un incendio. Soñamos que no hace falta la risa de los niños. Soñamos que la ciudad no los extraña. Soñamos que sus padres concilian el sueño, descansan y piensan en llevarlos al mar.

6.5.10

Veredicto

Juicio Ciudadano a las Instituciones de Sonora


Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio

21.4.10

Historia de cómo una piedra de la suerte fue a dar al bolsillo de su pantalón


Era una cesta más pequeña que ésta, mucho más pequeña. Guardaba una docena de piedras de río de tonalidad verdosa, eran pequeñas y muy lisas. Como esas piedras que suelo levantar y guardo porque me gustó como se sentía tocarlas y tenerlas en la mano. En la cesta había un letrero que decía: Piedras de la suerte de Baja California, tome una. Yo había tomado más de una, pero después regresé por ésa, la última que tomo, me prometí. Pensé que podía ser un buen regalo, luego me arrepentí y cuando estaba a punto de dejarla, pensé por qué no, y la llevé conmigo. Al día siguiente llevaba la piedra dentro de mi bolso, junto con algunos libros que me habían dado para que el autor los firmara. Después de la presentación, o mejor dicho, las presentaciones, decidí que sí, que una piedra de la suerte de Baja California podía ser un buen regalo para un personaje encantador, y se la di. Le conté la historia y él sonrió, con una sonrisa sincera, y la echó en el bolsillo de su pantalón. Después, ya cuando la plática estaba salpicada de anécdotas graciosas y no tan graciosas, risa y un compartir sincero, me contó que antes del viaje buscó algún amuleto que terminara con una racha de sucesos poco agradables. Creo que lo publicó y sus amigos hicieron toda clase de recomendaciones, pero al final no llevaba nada. Tal vez la piedra tenía que ir en ese bolso y yo solamente la encontré para entregarla a su dueño, el genial señor Hinojosa.

24.3.10

Lo que recuerda

Quiere que le hable de ella, pero no hay mucho que decir. No, casi no la recuerdo. Recuerdo el olor de la cocina, olía a caldo de pollo, el techo alto, muy alto, y la estufa grande, siempre limpia. Algunas veces me pregunté cómo le haría cuando se llegaba a fundir el foco. Recuerdo que sobre un mueble había una caja metálica decorada con imágenes de cuadros antiguos, en esa caja siempre había algunas piezas de pan dulce. Nosotros abríamos la caja, quizá sólo para comprobar esa constante, nunca para tomar un pan. Lo teníamos prohibido, no sé por qué. No se nos permitía tomar nada de la cocina, aunque tuviéramos hambre. Lo que sí hacíamos era mojar la punta del dedo con saliva y levantar las grageas de colores del fondo de la caja, eso no se notaba y teníamos la sensación de hacer algo prohibido. Recuerdo un patio grande y vacío, no tenía un solo árbol y siempre estaba limpio, y unos cuartos al fondo que siempre fueron un misterio, los mantenían cerrados con candado y las pocas ocasiones que vimos que alguien salía y se dirigía a uno de ellos, no nos dejaba asomarnos, la explicación era que ahí no había nada para niños y luego esa frase: “no queremos que se asusten cuando vean al fantasma que vive ahí dentro” y nosotros nos pasábamos la tarde completa pegados a la puerta, tratando de ver algo entre los tablones, creyendo haber escuchado algo. Recuerdo, también, que en su cuarto había un armario de madera. Tenía dos puertas con espejo y varios cajones que casi siempre estaban cerrados con llave. Invertimos muchas horas buscando la llave, hasta que una tarde la encontramos, pero ese día tuvimos tanto miedo de ser descubiertos que lo único que hicimos fue a dar vuelta al cerrojo y comprobar que abría. Unas semanas después por fin nos aventuramos a explorar dentro del armario, no recuerdo qué encontramos, supongo que nada interesante porque de esa tarde sólo recuerdo el olor a talco y el orden con el que estaban colocadas las cajas y su ropa interior. No sé por qué le teníamos tanto miedo, creo que nunca nos pegó. Tampoco nos hizo un cariño ni nos dio un regalo. Era su forma de hablarnos, sin tocar, como se le habla a quien no importa si está o no. Era como si ella hubiera preferido que no estuviéramos ahí, que no existiéramos. Creo que no nos quería.

14.3.10

Solicitud de amistad

Es discutible el término. Tal vez porque ya nos acostumbramos y no nos asombra que a diario encontremos un aviso de algún extraño o extraña que quiere ser nuestro amigo, sea cual sea el medio o la red en la que estemos dados de alta. Sí, me asombran las posibilidades de encuentro con quienes alguna vez coincidimos y que jamás soñamos con volver a ver o saber algo de ellos. Sí, me asombra la apertura y la facilidad para establecer contacto y circular información. Soy fan del Internet y usuaria de messenger y facebook y, aunque tengo mis cuestionamientos sobre cómo nos relacionamos cada día más en en plano virtual y menos en el de a deveras, el de carne y hueso, soy usuaria y hasta acudo a mi terapia de evasión una vez a la semana en bejeweled o word challenge. Lo que ahora llama mi atención es el sentido de la palabra amigo y la forma en que de un día para otro tenemos más de 100 amigos a los que probablemente nunca veremos en persona.

Encontré una solicitud de amistad en FB. No sé quién es, tiene un nombre extranjero como Ruddisaf Vioodfol, algo así. La imagen de su fotografía de perfil tampoco me dice nada. Tenemos en común dos páginas de buceo de las que alguna vez me hice fan porque un amigo-instructor las sugirió, algo así. Es todo. Antes de dar respuesta a la solicitud me llama la atención las 6 fotografías de perfil que aparecen en su lista de amigos, así que doy clic (aunque no me gusta indagar así en la vida de quien no conozco, tampoco en  la de quien conozco pero ese es material para otra historia que no quiero contar), y que se abre la mentada lista de amigos de Rwersfoak y encuentro que sus cientoypico de amigos son en realidad amigas y todas bucean, o al menos eso indica la fotografía que tienen en su perfil. Sí, la lista de amigos de Rudgoier Vasioer o cómo quiera que se llame se compone exclusivamente por mujeres que tienen en su perfil una fotografía de alguna inmersión. Mujeres de todo el mundo bajo el agua. Mujeres guapísimas que lucen todavía más atractivas dentro de ese equipo que les permite convertirse en sirenas. Me pregunto quién diablos es este Veriolliof y de qué se trata esta especie de club de sirenas. ¿Las invitará a bucear? ¿será un viajero del mundo y buscará divebuddies en cada lugar que visita?, ¿hablará con ellas o sólo se dedica a reunir fotos como estampitas de álbum? ¿será una especie de freak?, ¿será fan del sexo submarino?, ¿será una invitación a un reallity show tipo el bachelor bajo el agua? Como no recuerdo el nombre de Reweriorff Viookioff, nunca lo sabré. Pues antes de que mi cabeza se convirtiera en una cascada de preguntas más y más extrañas sobre un tipo que ni conozco ni conoceré y sus  gustos o aficiones, regresé y respondí que thank you, but no thank you, I don't wanna be your friend, scuba freak (no lo escribí, sólo lo pensé). Algunos días después encuentro de nuevo la solicitud de fbamistad, con una nota: I think you're hot, o algo así. Y pensé, vaya, al tipo de verdad le gustan las mujeres que bucean, porque en esa imagen no se distingue nada de nada, y aún así, piensa que soy hot y estoy segura que no puede ver más que esa fotografía. Me reí y pensé: he thinks I'm hot, jaja. Regresé a ver mi foto y la verdad es que no encontré el factor hotness por ningún lado. Extrañas cosas.

6.3.10

El Coloso

Lo que más me gusta de esta ciudad es este barrio, me meto en él como quien espía otra vida y siempre encuentra algo que le asombra. Hace años, cuando recién llegué a vivir aquí, alguien me dijo: por nada del mundo se te ocurra meterte ahí, no me conocía. Es su gente que sonríe, son los colores, los viejos que se sientan por la mañana con una taza a tomar el sol, las doñas haciendo tortillas junto al tambo convertido en fogón, son las niñas con uniforme que bajan la calle dejando que el viento levante su falda, son las mujeres que se acercan a la hora del recreo para ver a sus hijos jugar, es el señor que vivía en aquella casa construída de piedra laja en la orilla del cerro y a quien nunca logré ver, pues su cara siempre estaba detrás del  períodico que leía, son las flores frente a las casas, es el señor que sube el carro de paletas por la empinada calle, es el espacio abierto que se esconde detrás del cerro, es el señor que baja el tanque de gas en hombros, es el color del pasto seco tras los campos de juego, es el gordo que pide cooperación para las festividades, son los locos de la esquina, los niños que encuentran un espacio para jugar a la pelota aunque tengan que esperar a que pasen los carros, es el espacio ceremonial violentado por una calle pavimentada que atraviesa y vigila, son las ramadas y la vida que resignifican, son los fariseos y sus mandas, con sus máscaras, sus tenábaris de aluminio y su danza. Cuando llega la cuaresma, este barrio tiene otra vida, son otros los sonidos que se escuchan y otras las formas de vivirla.

La fotografía es de Roberto O., quise darle el crédito y busqué en su perfil de flickr que sólo dice que es hombre y está ocupado, yo puedo agregar que sus imágenes son estupendas.

26.2.10

whirlpool

Esta semana es como un torbellino. Todo pasa, da vueltas, me levanta del suelo, doy vueltas yo también, giro en sentido contrario y no he podido asirme a nada. En cuanto deje de escuchar el viento y las cosas azotando contra las paredes, saldré a buscar algunos retazos que nos permitan entender qué fue lo que sucedió.

25.2.10

La Pochota


Ha visto el tiempo ir, testigo de la destrucción, de historias entrelazadas,  es guardiana del espíritu maya que sobrevive en su gente. 
Extiende sus ramas para abrazar al pueblo completo, quiere llegar hasta el río, escuchar su paso, mojar sus ramas en él.

Aquí a la vuelta, venden los mejores tamales de chipilín y hierba santa. Quiero sentarme en una mesa de plástico sobre la banqueta, con una cerveza y sin prisa. Abriría un tamal de hierba santa como si fuera una galleta de la fortuna para leer un mensaje, quizá el mismo que no he sabido escuchar. Más tarde volvería a la plaza, me sentaría en una banca para ver sus ramas vibrar mientras intentan decirnos algo.

23.2.10

Regalos

A friendly visit, George B. O'Neill

Esta lista no tiene orden de importancia, cada detalle hizo que el día tuviera otro color. Un color que no se parece al de todos los días, era un color cercano que latía y envolvía con una sonrisa más cálida.

1. Una naranja agria que deja su aroma en mis manos y me recuerda que estoy viva.
2. La sonrisa de Pau desde el escenario.
3. Un vale con una notita que aún tiene corazones y letras de colores.
4. Una llamada.
5. Una puerta abierta a las palabras que cuentan acerca de los días y su geografía.
6. Mi vecino me contó sobre el colibrí que encontró en su jardín. No pudo revivirlo. Cuando tuvo sólo plumas de colores sobre su mano, decidió enterrarlo bajo una enredadera. Decía esto mientras señalaba el lugar y sonreía.
7. "No laves los platos, nosotras nos encargamos de todo, es tu cumpleaños."
8. Abrazos, muchos abrazos en todas las presentaciones.
9. Esta imagen que llegó acompañada de palabras cercanas y una receta de comida árabe.
10. Un mafaldeo entre semana, lo mejor.

Estoy contenta.

20.2.10

Layla

Sí, es verdad que he pensado que llegó disfrazada de coneja aunque en realidad es un extraterrestre que viene a explorar las posibilidades de sobrevivir en nuestra atmósfera y su verdadera misión es cavar hasta el centro de la Tierra y extraer muestras de los elementos que componen la corteza terrestre.

Sí, es verdad que se ha dedicado a destruir, que prefiere mis plantas de ornato a su comida y que no existe  barrera que la detenga cuando se ha propuesto llegar a algún lugar.

Esa mañana, hace unos días, cuando descubrí que en su afán por convertirse en escaladora logró subir hasta la más alta repisa y encontró la bolsa, que ni yo misma recordaba tener, en donde guardé las bolitas azules que me salvaron de aquella rata que habitó nuestra lavandería hace un año o más, me di cuenta que la quiero. El veterinario dijo que tenía posibilidades de salvarse si le inyectamos vitamina K durante varias semanas para ayudar a contrarrestar las hemorragias.

Sí, reniego cuando hay que limpiar; sí, a veces, cuando se dedica a destruir no me cae tan bien; pero esta mañana, cuando se acercó saltando y la alcé para revisar si estaba bien, ella se acurrucó en mis brazos. Todo,  estuvo bien por unos segundos: su vida latiendo es valiosa y yo agradezco que esté aquí para cumplir su misión. Te queremos, Layla-topo-excavadora.

18.2.10

Tagless

Me despierto a media noche y, decidida, busco unas tijeras, voy a quitar esa pinche etiqueta aunque tenga que lucir una playera descosida. No lo soporto. Cada vez, desde que me puse esta playera por primera vez me he preguntado lo mismo, por qué, si se tomaron la molestia de hacer un diseño, elegir una tela que no se encoge, agregar una vista que combina y que no se decolora, por qué diablos al momento de coser la etiqueta, no pensaron en el instrumento de tortura que estaban creando. Los he odiado cada vez. Y a mi misma por olvidar y ponerme la playera de nuevo. Quien ha tenido que aguantar horas o, con mala suerte, un día completo sintiendo que una costura, una etiqueta o un hilo lo transforman en un ser miserable que quisiera arrancarse la ropa, entenderá.

5.2.10

Desconocían los beneficios del baño

Durante unos minutos nos miramos. Ellos eran extraños, olían a carroña, a lomo de jabalí. Nunca habían entrado al temazcal, no sabían que la ceniza de las tortillas limpiaba los dientes ni que las buenas maneras decían que las personas se debían bañar muy seguido.

José Luis Trueba en La ciudad sin nombre

Tal vez, entre las costumbres traídas del Viejo Mundo viene el poco amor al aseo corporal. Y es herencia también el racionar el agua, y ahora, gracias al deseo de conservar las costumbres heredadas por los primeros conquistadores, la llevamos todos.

El baño diario se ha convertido en un lujo o una suerte. Si al abrir la llave escurre al menos un chorrito, pequeño pero constante, que le permita bañarse aunque sea pegado a la pared, ya la hizo. Pero...si sucede lo contrario, si son las dos o las seis o la hora a la que a usted le dijeron que habría agua en su colonia, y al girar la llave no sale ni una gota, entonces, es posible que comiencen a hablar de usted y digan cosas horribles, por ejemplo, que se parece a los españoles que acompañaban a Cortés y que desconoce los beneficios del baño, como bien lo describió José Luis Trueba.

2.2.10

Marcha por el Respeto a la Constitución y las Garantías Individuales


¿Podríamos negar que en este país la justicia es un bien de cambio con una balanza que se carga hacia la alfombra roja, las páginas de sociales y los exclusivo sitios VIP de los ricos y famosos?
¿Hay que aparecer en periódicos y revistas del corazón o ser producto de la mercadotecnia y el neoliberalismo para ser escuchado y que las autoridades se encarguen de dar seguimiento al proceso?
¿Podríamos negar que en este país se suspenden las garantías bajo la corrupción y la complicidad?
Nosotros lo vemos y guardamos silencio.
Las familias de la Guardería ABC esperan.
Exigir justicia es un derecho que nos beneficia a todos.

Este viernes 5 de Febrero.
Respeto a los Derechos y Garantías Individuales.

28.1.10

Buscar la puerta

Quizá todas las cosas ya estén perdidas de antemano secretamente en algún lugar remoto. Al menos existe un lugar tranquilo donde todas las cosas van fundiéndose, unas sobre otras, hasta conformar una única imagen. A medida que vamos viviendo no hacemos más que descubrir, una tras otra, como si tirásemos de un hilo muy fino, esas coincidencias. Cerré los ojos e intenté recordar el mayor número de cosas bellas perdidas. Intenté retenerlas en mi mano. Aunque fuera un instante.

K en Sputnik, mi amor de Haruki Murakami

Mientras todo esto se asienta en algún lugar dentro de mí, buscaré la puerta de la que hablaba Sumire.

27.1.10

2 - 2

Abro una página esperando encontrar el resultado. Mientras se carga y aparece el anuncio que no permite ver las noticias, me sorprendo pensando: "por favor, que hayan ganado, que hayan ganado, que hayan ganado"...nada, no hay información. Voy a Google, alguien debe haber subido el resultado del juego de hoy. Al parecer no ha terminado el juego, pues todas las entradas que encuentro son de fechas anteriores. De pronto aparece la fecha, 26 de enero. Sí, alguien sabe el resultado. Es una página de apuestas. Respiro profundo y leo el resultado: 7-2. Debo confirmarlo. Busco y encuentro un vínculo a la página de la Liga Mexicana del Pacífico. Lo confirmo: los Naranjeros empataron la serie, ganaron con 7 carreras. Pienso en la alegría de todos los que estuvieron ahí. Por alguna razón me siento tranquila, no eufórica, pero sí tranquila...¿en qué momento me convertí en fan del béisbol?

23.1.10

Café para dos

Tal vez, su forma de demostrar que estaba dispuesto fue ésa, un acto simple y en apariencia insignificante, y que, al parecer, nadie notó. Nadie supo lo difícil que fue entrar al pasillo de enseres de cocina y elegir el par de termos con los que salió de la tienda departamental. Fue una tarde difícil. Nadie lo hubiera notado a simple vista: sus manos sudorosas podían haber sido una señal de que ése no era un acto cotidiano; tal vez, si alguien hubiera observado la forma en que tomaba una taza y luego otra, para después regresarlas al mostrador, podía hacer notado un ligero temblor; o la forma en que caminaba de un extremo a otro del pasillo, como si en esa elección se le fuera la vida. En esos objetos simples, se representaba el futuro. Un futuro distinto al que siempre creyó tener, un futuro que comenzaba a tomar forma:  se traducía en palabras, en planes de viajes y lugares por visitar, en tardes que hubiera deseado no terminaran, en un calor nunca antes experimentado, en anécdotas compartidas y, a veces, en silencio. El tipo de silencio que necesitaba pero no lo sabía, un bálsamo que le aliviaba y aligeraba el alma, tras años de intentar olvidar lo que cargaba a cuestas y llenaba cada rincón y extinguía cualquier posibilidad de vida. Después de pensarlo una y otra vez, tuvo claro que quería compartir las mejores y las peores horas de sus días, y ésa fue su forma de dar un primer paso, sin palabras. Cuando regresó a casa, dejó ambos termos sobre la mesa e hizo una llamada. Gracias por aceptar, dijo, paso por ti temprano. Por la mañana, un acto sencillo y definitivo, prepararía café para ambos.

20.1.10

Usos tradicionales

En Bután, la mariguana se utilizaba con fines prácticos: en los internados los niños untaban con marihuana el suelo para que las chinches la comieran, anduvieran más lentas y despistadas, y así fuera más fácil cazarlas.

15.1.10

Tal vez sea por eso



Sobre el techo de la tierra, el viento silbaba en los obenques de los mástiles de la televisión. Resultaba extraño oír ese ruido ahí, en medio de la ciudad, tan lejos del mar. Sin embargo, me llegaba entremezclado con el lejano fragor de los coches en la avenida de Ivry, en la Place d’Italie, más allá todavía, en los muelles o en la carretera de circunvalación, en oleadas, muy suave, como cuando sube la marea. De pronto sentí un vacío, un deseo que se apoderaba de mí, que me hacía daño. Era por el sonido del mar, hacía mucho tiempo que no lo oía, era algo vertiginoso. Me dirigí hacia el borde del tejado, inclinada contra el viento, como si allí abajo fuera a poder ver el mar. Nono me agarró:

-¿Qué haces? ¿Estás loca? ¿Quieres morir?


Pensé: “Tal vez sea por eso por lo que la gente se tira por la ventana, porque cree que el mar está ahí abajo”. Me agarré a él.


El pez dorado, J. M. G. Le Clézio

9.1.10

On the Radio, again

Esta rola es la neta, y aquí le sale tan bien que quise compartirla, de nuevo. Regina Spektor rules.

Cantemos:

This is how it works
It feels a little worse
Than when we drove our hearse
Right through that screaming crowd
While laughing up a storm
Until we were just bone
Until it got so warm
That none of us could sleep
And all the styrofoam
Began to melt away
We tried to find some worms
To aid in the decay
But none of them were home
nside their catacomb
A million ancient bees
Began to sting our knees
While we were on our knees
Praying that disease
Would leave the ones we love
And never come again.

On the radio
We heard November Rain
That solo's really long
But it's a pretty song
We listened to it twice
'Cause the DJ was asleep.

This is how it works
You're young until you're not
You love until you don't
You try until you can't
You laugh until you cry
You cry until you laugh
And everyone must breathe
Until their dying breath.

No, this is how it works
You peer inside yourself
You take the things you like
And try to love the things you took
And then you take that love you made
And stick it into some
Someone else's heart
Pumping someone else's blood
And walking arm in arm
You hope it don't get harmed
But even if it does
You'll just do it all again.

And on the radio
You hear November Rain
That solo's awful long
But it's a good refrain
You listen to it twice
'Cause the DJ is asleep
On the radio
(oh oh oh)
On the radio
On the radio - uh oh
On the radio - uh oh
On the radio - uh oh
On the radio

5.1.10

Le dio...eso

Había pasado tiempo, mucho tiempo, tanto que era poco probable que se acordara de ella. Algunas veces la recordaba, muy de vez en cuando, solamente cuando encontraba por ahí algo que le recordara su aroma o su risa, o si alguien escribía y ponía la t ladeada hacia la izquierta o veía que alguien comenzaba a formar palabras con la sopa de letras (alguna vez le escribió una carta completa sobre la mesa, hasta utilizó letras de su plato, ese día no comieron sopa). Esos días se preguntaba qué sería de ella y de sus manías, la imaginaba con otro y, aunque no quisiera, esa imagen lo perturbaba, así que se esforzaba por imaginarla caminando por una calle, sola, observando el cielo o los edificios como solía hacerlo entonces. Esos días imaginaba que la encontraba de frente y la saludaba como si se hubieran visto el día anterior, como si nunca hubieran caminado por aceras distintas y tuvieran una hoja en blanco frente a ellos, entonces la invitaba a tomar algo y caminaban por la orilla del río y ella le contaba sus cosas y él le contaba que un día la encontraría de frente al doblar una esquina. Pero ese día, el día que la encontró justo al doblar la esquina, a él le dio cutupeto y solamente atinó a meterse en el rellano de una puerta, aguantó la respiración, sintió su corazón latiendo casi saliendo del pecho. La vio pasar con todo y su manía de no pisar la raya de las aceras.

19.12.09

Navidad


Un árbol llegó de lejos y trajo más que Navidad. A veces, los árboles escuchan y saben lo que hay detrás de las palabras. Sus ramas se extienden y nos tocan, no importa la distancia. Nos abrazamos a su tronco y contamos un secreto. Son colores se vuelven papel vuelan tocan a nuestra puerta y entra la luz.

Mi deseo: que todos tengan un árbol de colores que ilumine sonría completo, que puedan pegarlo en la ventana del autobus y en casa del amigo y les recuerde que no hay distancia, sólo un gran abrazo.

18.12.09

Hermosa ciudad


Pieza 1:  performance de la Capitana Fontanot


Un chico con sonrisa que ve más adentro se llevó la piedra con la leyenda y las preguntas. La llevará a casa de su madre, donde hay un jardín. El jardín, tal vez, tenga las respuestas. El jardín entenderá esto.

13.12.09

La Paz: Gastronomía y Literatura

Da vueltas una y otra y otra vez: pazla pazla pazla pazla pazla...

Habrá que estar ahí para realizar las entrevistas, conocer la vida de sus personajes, los chefs y cocineros que hacen que uno cierre los ojos y se eleve unos centímetros del asiento. Habrá que estar ahí para probar todos y cada uno de los platillos que ahí se ofrecen, distinguir sus ingredientes, conocer sus secretos. Habrá que estar ahí para leer frente al mar y comprender el ritmo de la ciudad y sus habitantes. Tal vez subir a ese barco, visitar esa playa, sumergirse en sus aguas. Habrá que estar ahí.


Invitación

Entre muros de piedra:
La arqueología del Cerro de Trincheras

Desde hace más de veinte años, Elisa Villalpando y Randy McGuire, han buscado secretos guardados entre los muros de piedra del Cerro de Trincheras.
El próximo martes 15 de diciembre, a partir de las 18:00 horas, compartirán con nosotros algunos de sus hallazgos. La cita es en el Museo de Culturas Populares. Nos vemos ahí.


30.11.09

Creo que ya sé

En estos días en que se presentan viajes esperados y de encuentros deseados, no entiendo cómo es que me invade una triste desazón al estilo Les Luthiers o una angustia leve y ligera que vuela y crece conforme pasan los días.

Entre los muchos motivos para que ese hoyo negro se instale dentro de mí para absorber energía, intenciones y vaya dejando un rumor turbulento a su paso está el hecho que este año, por primera vez en mi vida, no voy a poner un árbol de navidad. Parecería que no importa, pero sí importa y aunque me parezco más al Grinch que a Santa Claus, me gustaba todo lo que sucedía cuando ellas y yo nos decidíamos a sacar todas esas cajas para elegir qué adornos colocábamos, las luces, la corona, la estrella, la música, el calientito...

Las voy a extrañar.

27.11.09

Tenemos ganadoras y lo celebramos

Así es, estamos profundamente orgullosos de su iniciativa y del éxito que obtuvo su propuesta, ya que resultaron ganadoras de la V Convocatoria de apoyo a productores independientes del Canal 22.

Proyecto Ganador: Bacatete: donde se oye la guerra.
Género: Documental
Producción: Lilia Velasco Valles
Dirección: Mónica Luna Sayós
Guión: Mónica Luna Sayós

Muchas felicidades a todos los que participan en el proyecto, pronto tendremos oportunidad de ver un documental producido en Sonora y transmitido por el Canal 22 que atiende a la iniciativa de los productores independientes.

Además, hay que aclarar que la directora y guionista es nuestra mafalda Mónica Luna, la Lúnica, la dama del Luna Dance o la argentina más sonorense que ustedes puedan imaginar, como quieran llamarle.

En horabuena!!!

25.11.09

Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos (mi décima vez)

How happy is the blameless vessle's lot! / The world forgetting, by the world forgot Eternal sunshine of the spotless mind! / Each pray'r accepted, and each wish resign'd"



Tangerine
Clementine
i like call her Tangerine

Clementine Tangerine
oh, she found me
she likes adrenaline
dyies her hair
laugh with me
take my hand, Tangerine




Am I ugly?
When I was a kid I though I was.

Sometimes I think people don’t understand how lonely it is to be a kid.
Like you don’t matter.

So, I’m eight and I have these toys. These dolls. My favorite is this ugly girl doll who I call Clementine. And I keep yelling at her, “You can’t be ugly. Be pretty. It’s weird. Like if I can transform her, I would magically change, too.

Eternal sunshine of a spotless mind (2004)
La he visto más de diez veces y podría verla 20 veces más.

13.11.09

¿A dónde se lo llevaron?


Mientras escribo esto, ellos terminan de cortarlo. Comenzaron por mutilarlo: primero las ramas más altas después siguieron con el tronco. Han subido las partes en la caja de una camioneta y se lo han llevado.
Esta mañana la calle se siente desnuda, vacía. Puedo ver el cielo y los cables que atraviesan de un lado a otro. Ayer veía sus hojas. Era alto y frondoso. He perdido un poco del verde de todos los días.
No sólo yo he perdido algo. Llega el nieto de mis vecinos del kinder, se para frente a la casa, mira hacia arriba y dice: ¿A dónde se lo llevaron? ¿En dónde está el árbol? Su mamá lo levanta en brazos y se lo lleva. No respondió la pregunta.

9.11.09

Jorge y Gloria (y Eduardo) + Amor y dolor ( y Taj Mahal) + Jelou y gudbay ( o las lluvias de otoño)

Hace tiempo escuché la historia de Jorge y Gloria (y Eduardo) -Un cuento de amor- o Noches negras sin perros con ganas de caricias y fue tanto lo que sentí, fue tan grande la emoción frente a una de las historias de amor más reales y bellas que he conocido, fue tanto lo que significaron esos dos con sus pecas, sus pelos lacios, sus notitas de amor y su inexperiencia, que se fueron adentro, bien adentro, para formar parte de mi top ten de personajes e historias favoritos.

Escuché más allá de las palabras, escuché con los ojos abiertos, muy abiertos, y con una sonrisa. Escuché como una niña a la que le cuelgan los pies de la silla y los mece al ritmo de las palabras. Escuché como una niña a quien alguien le narra algo maravilloso y lo vive como si estuviera ahí, como si creciera junto a ellos dos, que viven el amor por primera vez.

Fue así como conocí a Jorge y Gloria y me enamoré de su historia. Para suerte mía, y creo que gracias a algún tipo de insistencia visual y verbal o la manifestación de lo mucho mucho mucho mucho mucho que me había gustado, el libro, con todo y lo que representaba, se convirtió en un regalo que yo compartí con todos los grupos que tuve durante los siguientes dos años y fue el inicio de una amistad que tendría un título como los de la trilogía.

La historia va más o menos así:
Jorge ama a Gloria que ama a Eduardo. Jorge hace todo lo posible por Gloria, pero ella cree que es Eduardo quien le regala las flores y le envía los recados. El amor es doloroso -y maravilloso.

Lo leía a los universitarios y amaba ver cómo se transformaba su cara conforme la historia avanzaba, escuchar sus aplausos cuando Gloria defendía a Jorge y su "ayyyy" cuando Gloria descubre que Jorge no es tan desagradable ni tan feo como ella pensaba.

Junto con Pastel de chocolate sin cáscara me parecía la mejor forma de describir el primer amor, tal como se siente, va una probadita:

Jorge amaba a Gloria.
Sus hoyuelos,
su pelo rojo y lacio,
su lunar en el cuello,
sus pecas,
su risa cantada
y su risita
que le hacía sentir escalofríos en la espalda;
cómo la mochila brincaba en la espalda de ella
cuando se alejaba de la escuela
con pasos diminutos,
cómo arrastraba sus pies patinando en la banqueta.
Jorge amaba todo lo de Gloria,
pero Gloria no lo sabía.

El tiempo pasó, pasaron los meses, los años y las historias. Y gracias a los caminos y los vuelos llegaron más regalos, entre ellos la continuación tan buscada y esperada, el reencuentro con Jorge y Gloria y su historia de amor: Amor y dolor (y Taj Mahal) o La luna en el corazón es más grande que la luna que está en el cielo o El amor es una rascadita suave detrás de la oreja. Sí, ése es el título. Un genial y bello retrato del amor adolescente con sus cosas lindas como sentir el roce de su brazo, el calor de su mano dentro de la de ella, las caminatas en el parque y...el primer beso, junto a la primera sensación de celos, la tristeza al saber que hay otros afectos en su mundo y que el mundo nos puede tocar.

Escuché la historia y pensé en que después de tanto tiempo todos nos seguimos pareciendo un poco a Jorge y Gloria y que si no aprendemos a vivir con los Taj Mahal que encontramos en el camino, nuestras historias seguirán siendo maravillosamente angustiantes y terriblemente deliciosas.

Y junto con Amor y dolor llegó Jelou y gudbay (o Las lluvias de otoño) o No hay ninguna cura para el amor o El tiempo es largo y el amor corto (¿o al revés?). Sí, ése es el título, de veras. Y no he podido superarlo. Lo escuché y llegué a mi casa tan triste que pensé que seguro hay una continuación para esta historia, pero ya la busqué por todos lados y no la encuentro. Al parecer la historia de Jorge y Gloria es sólo esta trilogía y a los lectores nos queda imaginar el resto, lo que a cada uno de nosotros nos gustaría que sucediera después de esa fría noche de otoño en la que llovía y el agua disolvió las cartas que volaban de una ventana a otra.




Jorge y Gloria (y Eduardo)
Amor y Dolor (y Taj Mahal)
Jelou y gudbay (o Las lluvias de otoño)
de Tormod Haugen, 1999, coedición SEP / Fundación Juan Rulfo,



6.11.09

Beto & Enrique


Encontrar a estos dos tipos esta mañana me hizo tan, tan, tan feliz que me los traje para acá
¿A poco no da gusto sólo de ver esas sonrisas, ahora sí que, de oreja a oreja?

2.11.09

Ofrenda


Parece que los días, las semanas, los meses destiñen la memoria, los hechos se acomodan a la medida, toman un tamaño y una importancia distinta a la que en realidad les corresponde. Perdidos entre el día a día y los sucesos que consumen nuestro tiempo, parece que olvidamos y enterramos la memoria.

Hay quienes se ocupan de hacernos recordar. Recordar lo verdaderamente importante, la trascendencia de lo sucedido y el peligro de olvidar.

Recorrer la ofrenda para 49 niños: imágenes, sonrisas, juguetes, dulces, biberones, ropa pequeña, muy pequeña, cartas, sueños. Una ofrenda que cuestiona nuestra conciencia, nuestro olvido, revive la memoria. Un altar a la muerte de la justicia, cientos de veladoras que mantienen viva la pregunta y 49 miradas que preguntan desde sus fotografías, 49 familias que preguntan, ¿cuántas muertes más serán necesarias?

La ofrenda homenaje a los niños fallecidos en el incendio de la guardería ABC el pasado 5 de junio, hasta la fecha, no se han determinado responsabilidades ni castigado la avaricia y la inseguridad, se encuentra en las escalinatas del Museo y Biblioteca del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora.

Hay venta de pan de muerto y chocolate, elaborado por los padres de los pequeños. Necesitan reunir fondos para continuar el proceso judicial, tienen confianza que en algún momento, se hará justicia.

23.10.09

Una voz que canta

El camión era verdaderamente cómodo: pocos asientos, enormes como un abrazo de buenas noches, pantalla plana y audífonos, entre otras cosas. Aunque se podía escuchar por las bocinas ambientales, el conductor recomienda escuchar la película con los audífonos para apreciar mejor el sonido y que éste no se pierda con el ruido del motor; con ellos puestos escuchas cada disparo como si estuvieran matando a esos hombres justo a tu lado.

Con la música, algo similar, la selección fue algo como slow oldies o el amor en los ochentas, se podía escuchar en el sonido general pero con los audífonos puestos me sentía en la primera fila del concierto, sólo que mientras transmitían la película nadie repitió los diálogos, normalmente uno recuerda en silencio. Como a las 4 de la mañana algún desvelado comienza a cantar, al principio con timidez, pero seguro con la emoción y los audífonos olvidó que se encontraba dentro de un autobús que transitaba de madrugada por las carreteras nacionales mientras la mayoría de los pasajeros, menos él, intentaban dormir. Su voz fue aumentando en intensidad y volumen. Casi aplaudo su interpretación de Two less lonely people in the world, pero jamás olvidaré la emoción con la que cantó I will survive.
Vivan los audífonos, la libertad y la gente que canta a media noche.

19.10.09

¿Así o más retro?

Éste era mi programa favorito, después de los documentales de Jacques Costeau, lo pasaban por el canal 13: La Gran Canica Azul.
La letra en español decía algo como..."La tierra es una esfera si de la luna la vez...", salían niños de todo el mundo compartiendo algo de su cultura, de su forma de ver y resolver algún problema de la vida cotidiana. Como un Discovery Civilization de media hora y casi casi en blanco y negro.
Tal vez ahí comenzó todo. Sí.

13.10.09

Niño vestido de azul y una sonrisa

Ese niño se acercaba tímidamente a cada una de las mesas, como quien quiere cerciorarse de si lo que los demás hacen es interesante o no. Yo lo vi desde que llegué, pero realmente lo noté cuando se recargó en mi hombro para asomarse a ver el sudoku que estaba resolviendo, le pregunté si quería ayudarme y no contestó, continuó caminando hacia otra mesa.
Cuando llegó el pastel para la señora de la mesa de al lado y los meseros se acercaron a cantar las mañanitas, el niño se asomó y desde lejos, casi en un susurro, acompañó la canción. Permaneció atento y a cierta distancia. Llegó el momento de apagar las velas, el niño cerró los ojos y sopló al aire. Después sonrió y regresó a su mesa.

7.10.09

Lo que un adulto debe tomar en cuenta si piensa invadir la privacidad de sus hijos (Fragmento de una conversación)

A: Y cuando se dio cuenta se enojó.
L: ¿Con su mamá?
A: ¡Claro! Si entró (a FB) como si fuera ella (la niña) y le escribió un mensaje a su amiga (a la amiga de la niña).
L: Pues sí, está mal...pero estaba defendiéndola.
A: Lo peor, lo peor...es que escribió con acentos y ortografía.
L: ¿...?
A: Pues que sólo una mamá escribe así... cómo no quiere que se dé cuenta.
L: ¿...?
A: Es que... si va a enviar un mensaje, de perdida que escriba con k y eso...y que no ponga acentos. Así tal vez la niña no se dé cuenta y la amiga no sepa que no era ella, sino su mamá.
L: Claro.

24.9.09

Para contarte...

Yo no canto, quien me ha escuchado cantar lo sabe. Bueno, sí canto, lo que sucede es que no sé cantar. Desafinada podría ser una de las palabras que me caracterizan, no la más importante, pero es una realidad, hay que admitirlo. Sin embargo, me encanta cantar: canto las canciones de Pescetti mientras manejo por las calles y tengo ganas de reír, canto cuando voy en carretera, canto mientras camino por la casa y alguna idea llega con todo y fondo musical, canto en los conciertos porque nadie me escucha (ni yo), canto para acompañar a quien sí tiene buena voz y se ha animado a llenar el espacio con una canción.
.
La idea es ésta: cantar sin público, ¿o era? He descubierto que el desafine no me da tanta pena como creí, lo descubrí hace poco cantando a dúo esa canción que se volvió imágenes, luego fueron apareciendo otras modalidades: cantar a dúo y a distancia iniciando el conteo desde cualquier plataforma (genial), cantar en los talleres una canción completita (no sé por qué no me da pena, sobre todo cuando los asistentes se ríen) o cantar algo que no sé exactamente lo que dice, pero entiendo su sentido (algo similar a cantar wuachuwua, pero en seri).
.
Y entre canción y canción, encontré esto, y recordé el día que encontré a Ruli bailando y cantando en la calle (Ruli, el verdadero cronopio), él llevaba la banda sonora en la memoria y no hacía falta que nadie le aplaudiera. Tenía una flor en la mano, bailaba y cantaba y levantaba la flor. Cuando se dió cuenta de mi presencia, se acercó para regalarme su flor. Pasaron varios meses antes de que le diera un beso para agradecer esa tarde de cronopios.
.
.
EL CANTO DE LOS CRONOPIOS

Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del coro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.
.
Julio Cortázar

20.9.09

Silencio

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio otro silencio,
aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

Octavio Paz

17.9.09

Suicidios en domingo

Nadie me encomendó la tarea, fue sólo por sentirme súper salvadora de los pequeños habitantes del mundo y creer que hacía algo bueno, por recordar mi infancia o por aburrimiento, el caso es que ahí estaba yo, disfrutando de esa alberca y del silencio para mí solita, cuando vi a la primera. No pude resistirlo y salí a buscar una hoja o cualquier cosa con la que pudiera ayudarla, pero llegué tarde, la abeja se había ahogado. Cuando era niña jugábamos precisamente a eso, a sacar abejas semiahogadas y observar cómo se esforzaban por volar de nuevo. Me di cuenta que cerca flotaba alguna que no tuvo suerte. Pasé la siguiente hora con mi hoja "rescata abejas" a la mano, por si encontraba alguna más. Y sí, encontré varias, algunas tuvieron suerte, otras no. Quién sabe qué les pasa a las abejas, que no se avivan y son las únicas, o las más frecuentes, víctimas de las albercas.
Esto no hubiera pasado a más si yo no me hubiera quedado en los escalones decidida a terminar de leer esa novela en donde la chica está empeñada en morir a cómo dé lugar, cuando las vi. Bien por ellas, pensé, ¿o debería decir ellos? No sé nada sobre el sexo de las abejas, ¿el abeja y la abeja?, ¿o simplemente las abejas? Volaban unidas, daban vueltas, subían, bajaban, verdaderamente lo estaban pasando bien, cuando...algo pasó, tal vez en el último momento perdieron el equilibrio, se acercaron demasiado al agua o en el éxtasis se olvidaron de volar. El caso es que ambas cayeron al agua, justo frente a mí, y mi hoja salvadora. Bien por ellas, pensé. Y ahí voy, hoja en mano. Detecté a la primera, la subí a la hoja, la acerqué a la orilla, unos segundos después ya estaba volando de nuevo. Busqué a la compañera y dije, voy por ti. Me acerqué, la ayudé a subir a la hoja, la dejé sobre la orilla, pensé que haría lo mismo que su compañera, se buscarían y en unos minutos estarían tratando de terminar lo que quedó inconcluso, pero no, no fue así. La abeja se dirigió a la orilla, y se tiró al agua. Extraño, pensé. Tomé la hoja, la subí de nuevo, la volví a dejar sobre la orilla. Unos segundos después la abeja caminaba de nuevo, directo al agua, y se lanzó. Dos suicidios frente a mí en menos de 10 minutos es demasiado, aunque uno fuera ficción. Cuando leí que finalmente la chica logró lo que quería, igual me impactó. No puedo dejar que esta abeja se ahogue frente a mis narices después de haberla sacado del agua dos veces, pensé, así que repetí el proceso una tercera vez. La abeja tardó unos segundos más en reaccionar, yo aproveché para decirle: no te azotes, no está ahí, no se ahogó, es más...se fue de inmediato, no le importó que te ahogaras, pero ni así, no entendió. En cuanto recuperó fuerzas, ahí va de nuevo... directo al agua. Maldición, una abeja suicida. Pinche abeja, ¿que no entiendes que no vale la pena morir por amor? Entiende: s-e-f-u-e. Cuando la saqué del agua, por cuarta vez, la llevé lejos, muy lejos, lejos del agua. La puse sobre el pasto, junto a unas flores, junto a otras abejas, y me fui. No quería ver cómo regresaba a tirarse de nuevo.

13.9.09

Una noche de luna

A veces, uno escucha una voz que dice que sí, que lo hagamos, que hagamos eso que nos estamos preguntando, que está bien.


Su nombre es Tomás, tiene dos hijos, a su hija pequeña le gusta que le cuenten historias antes de dormir, tiene un libro de cuentos con ilustraciones que ya casi sabe de memoria. Su hijo mayor prefiere el fútbol, dice que la lectura no es lo suyo. La esposa de Tomás es promotora y trabaja en una dependencia de gobierno. Viven en una comunidad rural, él dice que ya no se puede llamar comunidad indígena pues ya no hay tantos yaquis, como antes. Habemos más yoris, dice, y agrega: "Lo que sí es que respetamos sus costumbres y tratamos de no hacer nada que ofenda sus creencias". Tomás y su esposa se levantan de madrugada, su día comienza muy temprano, él debe estar en la carretera antes de las 6 am, todos los días consigue ride para ir a su trabajo, hace lo mismo de noche, para regresar a casa. Es más de una hora de camino. Tomás está lleno de historias, cómo no va a estarlo si es policía. Y aunque no todas sus historias son agradables, encuentra la forma de contarlas a partir de los detalles, del paisaje, de lo que él sintió, de lo que dicen los vecinos; sus historias, aunque podrían serlo, no son grotescas. Tomás es un gran narrador, y un héroe. En las casi dos horas que duró nuestro camino no paró de contar detalles de su vida. Tomás adora su trabajo, siempre quiso ser policía y se esfuerza por hacerlo bien. Nadie pensaría que ese hombre que se bajó de noche en la carretera y caminará hasta su casa para descansar y estar de regreso en unas horas, se prepara cada día para obtener un grado más alto, nadie pensaría que ese hombre salvó la vida de decenas de personas, nadie pensaría que ese hombre ayudó a encontrar el cadáver de ese pequeño que no debía haber muerto. Nadie pensaría nada, porque Tomás parece cualquier otra cosa, menos héroe. Tal vez, Tomás no es más que una persona común y corriente, de las que nunca sabemos nada, porque hacen las cosas que tienen que hacer. Fue simpático escuchar cómo nos emocionamos al mismo tiempo cuando esa luna naranja se asomó y luego me contó que los dos cerros que teníamos enfrente forman un corazón, tienen una leyenda, otro día se la cuento, me dijo. Ojalá haya llegado a tiempo esa noche para contarle una historia a su hija.

3.9.09

Hojas

Cuando el viento las arrastra
las hojas
juegan
corren
imitan
apresurados pasos de perro
acompañan
al caminante nocturno.

30.8.09

Mi infancia

Mi infancia tiene olor a polvorones recién horneados, a fibra de vidrio y a mermelada de higo. Es la emoción por ver la televisión a color por primera vez, son los veranos bajo la sombra de la higuera, los charcos después de la lluvia, el dolor de anginas, el olor a incienso y el temor al confesionario; la piedra que me dio mi padre para alejar los mareos, las muñecas de recortar, Cri - Cri y Los Panchos, los días de campo, las caminatas nocturnas de mis padres, el mundo de aventuras de mis primos que tanto me atraía, algodones de azúcar en la Feria de Santa Rita, los patines metálicos que vibraban y se quedaban sin tuerca, la esquina hasta donde tenía permitido llegar, Jacques Cousteau, el regalo del día de la madre que nunca terminé, la angustia al pasar frente a la fábrica de colchones, mis perros, el bote volado y las escondidas, los cuentos antes de dormir, el inicio del miedo a las cucarachas, un vaso de leche, Mafalda y Archi, una lupa, subir a un árbol, a una barda o al techo, las corbatas, las figuras de ónix, el patio de la escuela en donde nunca me sentí cómoda, la liga y la primera vez frente al mar.

26.8.09

Quisiera

Tomar un vuelo a Nueva Zelanda / Iniciar ese libro que aún espera / Caminar por la orilla de un arroyo, encontrar una piedra grande donde se puedan pasar las horas escuchando la corriente y tomando el sol / Terminar todos los pendientes / Sacarnos la lotería / Pasear en kayak / Tener un perro / Recuperar mi ipod / Comer con mi familia / Ir al mar / Ir por el Camino Inca con Ani y Pau / Terminar la escuela / Visitar amigos / Desmesura /

20.8.09

Lo que se aprende


1. Si una vocecita dentro te dice: no lo digas. Mejor quédate callado.
2. La mesura sólo sirve para guardarte lo que en realidad quieres hacer. Desmesúrate.
3. Si existe la posibilidad de que tu mensaje se preste a confusión, acláralo de antemano.
4. Si el evento es muy importante y no puedes controlar las posibles contingencias, no te vistas de blanco.
5. Si no conoces a esa persona, no aceptes su solicitud en FB.
6. Cuenta los paquetes que cargas al llegar, el mismo número debes llevar al salir.
7. Al que no habla, nadie le ayuda.
8. El escudo protector, sí funciona.
9. Se puede hacer daño, y mucho, sin proponértelo.
10. Ten en cuenta las fechas de pago.
11. Siempre que puedas, sal de la ciudad, deténte y observa el cielo.

2.8.09

De túneles y volcanes

Necesito asesoría para rellenar una serie de complejos túneles que la, aparentemente inofensiva, mascota de orejas largas y dientes afilados de AI decidió a construir bajo esta casa.

No comprendo cómo le alcanzan las horas nocturnas para escarbar y escarbar. Por la cantidad de tierra que ha desplazado, confío que está a una o dos noches de llegar al centro de la Tierra y que por esos pequeños agujeros comenzará a fluir roca fundida sin parar. Será aquí, en este pequeño e insignificante patio, donde comenzará el fin del mundo.

Esta noche, cuando ella ingrese por uno de los múltiples túneles, la seguiré e intentaré volver realidad una fantasía infantil: siempre he querido ver ese mar interior descrito por Verne. Cuando confirme que el magma sube sin remedio, regresaré de inmediato a alertarlos, serán testigos del nacimiento de un nuevo volcán.

17.7.09

Crónica de una tarde, que se volvió noche, en el mar

Atardecer. Deseosos de mar. El mar en calma. Buscamos peces hasta que el sol desaparece. Cuidado con los erizos. ¡Mira esa estrella! Peces, muchos peces. Niños que esperan el "rayo verde" y éste no aparece. Junto a la oscuridad, el espectáculo: Noctiluca. Gritos de emoción. Luces que juegan. Horas y horas nadando en un mar de luces. Ella se sumerge y una estela iluminada le acompaña. Un cielo estrellado, un mar iluminado. Una alegría inmensa. Un "te quiero" bajo el agua. La paz dentro y fuera de nosotros. Sonrisas. La sensación de haber vivido algo que jamás vamos a olvidar. Llevamos luces en el alma.

9.7.09

Duerme como un bebé

Lo leo y no lo creo. Dice que lo bailado no se lo quita nadie. Dice que duerme como un bebito (¿será porque se despierta a llorar cada tres horas y a pedir que le cambien el pañal?). Dice que duerme con la satisfacción del deber cumplido. Dice que se ha mantenido en sus principios y en sus ideales (seguro, porque son ideales de poder y ambición; y los principios, de soberbia y superioridad).
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¿Dónde quedó su frase de campaña "Nada ni nadie por encima de la ley"?, ¿se le olvidó?, ¿será que aquí la ley se aplica sólo a quien no tiene influencias y no es su amigo?
Si han podido identificar a los asesinos del líder mormón en Chihuahua por un video de la caseta de cobro, ¿por qué aquí, señor Bours, no se han sentado a revisar las caras de quienes han salido del estado? ¿será posible, señor que duerme como bebito, que no tenga idea del paradero de sus amigos y colaboradores?
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Con tantos pendientes por resolver, con esta deuda que tiene con la sociedad ¿cómo puede usted dormir cuando no puede dar una respuesta a todos esos padres que ya nunca volverán a dormir igual?
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¿Porque no pone usted el ejemplo y actúa en forma congruente a esos principios e ideales que dice tener? ¿No le da miedo que sus hijos se avergüencen de sus actos?, ¿No le preocupa que lo vean decir y hacer exactamente lo contrario de lo que muchas veces les ha repetido mientras comen o discuten sobre un incidente en la escuela?
Dígame, señor, ¿qué les aconseja usted a sus hijos cuando le cuentan que un amigo suyo cometió un error y ahora no quiere hacerse responsable de lo ocurrido?, ¿acaso les dice: "lo bailado, no se lo quita nadie?
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Con su ejemplo, con el ejemplo de todos los que prefieren huir antes que enfrentar su responsabilidad, ha acabado con todos los esfuerzos realizados para implementar los programas de valores que tanto promovieron. ¿Ya se le olvidó? Sí, era la Ruta por los Valores. Pregúntele a su esposa, ella recorrió todo el estado hablando de honestidad, responsabilidad y valor, entre otros. Incluso, en alguno de estos eventos, el mensaje que dieron a los jóvenes fue que no temieran a vivir en forma correcta y, con el ejemplo que han dado, el mensaje fue completamente contrario.
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Los valores que han predicado con su ejemplo son:
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1) Sé deshonesto. No es necesario que cumplas con lo establecido en un contrato, con un poco de ayuda, cualquiera se hace de la vista gorda.
2) Apégate a los bienes materiales. Con tal de obtener el máximo beneficio económico, escatima en cualquier gasto, no importa que con esto afectes la seguridad de los demás.
3) Sé arrogante. Hay gente de primera, que merece un trato privilegiado, y gente de segunda, a la que le puedes dar lo que sea, con eso se tienen que conformar. Son sólo piedras en tu zapato.
4) Sé irresponsable. No es necesario que te hagas responsable por tus acciones, consígue un amigo con influencias, él te sacará de tus problemas.
5) Miente. Cuando te cuestionen por actos en los que tienes un grado de responsabilidad, contesta que no sabes y que lo vas a investigar.
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Por más que pienso, no entiendo ¿cómo puede dormir?

6.7.09

Quiero

Una casa con porche y un árbol, con aroma de lluvia y gotas escurriendo desde el techo. Horas para platicar de todo y nada. Música, risas y olas. Quiero una casa con porche y un árbol, con un perro dormido junto a un sillón, un libro abierto y un té Arizona bien helado.

2.7.09

5a Marcha por la Justicia

Para ver las muestras internacionales de apoyo, que desde todo el mundo piden Justicia, pasen a este blog: Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio

26.6.09

Mañana

Mañana llega desde los meses, desde la nieve, desde la risa.
Mañana llega cargando su vida en una maleta.
Mañana estaremos ahí para abrazarla cuando baje del avión.
Mañana llega.

21.6.09

Ella crece

Está creciendo, eso es seguro.

Asistió a su primera fiesta. La primera vez que buscó qué ponerse, zapatos más altos, un poco de brillo, se veía linda. Se puso de acuerdo con sus amigas para llegar todas al mismo tiempo. Al parecer la fiesta se salió de control, festejaban el cumpleaños de una compañera del salón, y el fraccionamiento se vio invadido por adolescentes que no dudaron en posesionarse de cualquier espacio disponible. Ella no disfrutó la experiencia y optó por encerrarse con sus amigas en casa de la festejada. Me habló para pedirme que llegara por ella antes de lo acordado.

Al día siguiente, otra nueva experiencia: su primera marcha. Caminamos juntas por las calles, ya no hubo necesidad de enviarle mensajes compartiendo la emoción de ver esa columna blanca avanzando en silencio por las calles, no tuve que contarle cuántas personas se solidarizaban esperando un cambio, exigiéndolo. Invitó a dos amigas, hicieron sus propias pancartas y vistieron de blanco. Al principio, el trayecto les parecía largo pero una vez que vimos pasar a los padres que caminaban con las fotos de sus hijos pidiendo justicia, se sumaron a la marcha en silencio y caminaron de buena gana hasta la Plaza. Una vez ahí, escucharon a los padres y comieron elotes. Además, pusieron sus pancartas en las macetas del Palacio de Gobierno, esperando que las leyeran los funcionarios.

Ayer escuchó hablar a quien representaba a los papás de Ximena, vio sus fotos, supo que la pequeña luchaba por vivir. Hace unos momentos supimos que Ximena ha muerto, y sé que le dolió. Quedamos de llevar velas nuevas a la ofrenda de la Plaza Zubeldía mañana por la tarde.

9.6.09

Caminar en silencio




Esta ciudad está triste, los pájaros vuelan a un ritmo más lento, casi rozando el suelo. Nosotros caminamos y nos miramos. No sabemos si queremos avanzar o abrazarnos a un árbol, a un poste o a un niño, y llorar. Hasta el calor, que suele ser agresivo y abrasador, no sabe qué hacer, no sabe qué ser. Hace como hacemos todos en estos días: si hacer lo suyo o alejarse un poco; si hablar del clima o de su indignación; no sabe cómo dejar salir la tristeza y ha olvidado cómo llorar. Esta ciudad se acerca a los rincones, en silencio, la luna de estos días fue testigo.

Esta ciudad extraña a sus niños, persigue sus risas en cada globo que se eleva. A esta ciudad le faltan sus canciones, sus sueños; quiere escuchar sus palabras, y sólo hay silencio. Espera por esas palabras sinceras, de aceptación; palabras solidarias de reconocimiento, de culpa. Palabras que laven el dolor, que alejen la tristeza. Palabras que se transformen en viento, porque desde hace unos días, la tristeza se ha instalado en el cielo, en las nubes, en los ojos.

Mañana nos reuniremos para caminar en silencio, para acompañar a los padres, a los hermanos, a los amigos, para abrazarnos a un árbol y decirle cuánto extrañamos a sus niños. Mañana caminaremos para no olvidar, para recordar lo que éramos antes de ser fuego.

¿Y si desaparezco?


1.6.09

A mano

El cartero dejó en la puerta un sobre con mi nombre y dirección, escritos a mano. Normalmente, encuentro solamente recibos y estados de cuenta; hoy, no. Un sobre verde, pequeño, escrito a mano, con una postal en su interior. Dentro: un paisaje, también pintado a mano, el dibujo de un pequeño pueblo en las montañas, gente que vive un día cotidiano bajo un sol que brilla y sonríe en lo alto. Al reverso, una historia que lleva a otra, acompañando un saludo y un abrazo. Quise alcanzar al cartero para darle las gracias. Recibir algo así, hace que un día deje de ser sólo un día porque, de alguna manera, ese sol sonriente de los Alpes suizos también brilló aquí.

27.5.09

Premiación y abrazos a los ganadores

Mañana será la premiación del
Concurso del Libro Sonorense
géneros Poesía y Cuento,
los ganadores son
Miguel Manríquez y Nacho Mondaca.
Desde aquí van dos fuertes abrazos,
muchas felicidades.
(aquí iría ese emoticon de Heidi y Pedro bailando de puro gusto)



26.5.09

Llama




La escritora sonorense María Antonieta Mendívil presentará Llama, tríptico de poesía espiritual que retoma la tradición literaria del misticismo.



Llama es publicado por Libros del Umbral, y será presentado por la escritora Margarita Oropeza, la poeta Alba Brenda Méndez y el propio editor, Jaime Soler Frost.


La presentación será el jueves 28 de mayo, a las 8 pm, en el Museo de Culturas Populares (Casa Hoeffer).

Este poemario fue escrito gracias a la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora y comprende una exploración en la enfermedad, la muerte, la maternidad, los quehaceres domésticos y la introspección contemplativa, mediante un lenguaje moderno, transparente, lleno de homofonías y neologismos.

María Antonieta Mendívil ha publicado (Cuenta Regresiva; ISC, 1992) y las novelas Otros Tiempos (Equilibrio Editores, 2000) y Duelo de noche (Almuzara, 2006). Su trayectoria como poeta incluye publicaciones en revistas como Cultura Norte, Tierra Adentro y en el Suplemento Cultural Siempre!, en la que fue elegida entre 30 poetas menores de 30 más prometedores en la década de los 90. Poemas suyos se han traducido al catalán; forma parte de antologías regionales y nacionales. Su novela Duelo de noche, publicada por la editorial española Almuzara, lleva dos ediciones en España.





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